El Palomar Quién lo iba a imaginar. Siglos de tradición dándole a la Danza das Espadas de Carril sin saber que bajo el hábito del joven de la imagen se escondía el murciélago
25 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.¿Quién dice que la tradición es aburrida? ¿Quién osa atribuir a las costumbres más arraigadas inmovilismo o tedio? Quien se atreva a semejantes barbaridades hará bien en observar detenidamente la imagen que acompaña a estas líneas. Fíjese el lector en el pecho del monaguillo que hace los honores en la procesión de Santiago, en Carril, y frótese los ojos las veces que quiera. Sí, es verdad, bajo el hábito se esconde nada menos que el símbolo del murciélago: ¡Batman! estaba allí. Inquietante, ¿no es cierto? Pero más inquietante resulta la reflexión consiguiente: si el monaguillo es Batman... ¿quién es Robin? Ya en serio, lo cierto es que los carrilexos le echaron arrestos al mal tiempo, y no dudaron en entablar la histórica danza das espadas pese al orballo dominante. En O Grove, por ejemplo, esa misma lluvia llevó al Concello a suspender el concierto de Los Piratas. La tradición, mire usted, le pudo a los guitarrazos de última hornada. En fin, esperemos que el magnífico grupo de Vigo pueda retornar pronto a tierras mecas. ¿Qué decir de la Danza das espadas que no se haya dicho ya? Que nace de la mano de los mariñeiros de Carril hace ya casi cuatro siglos. Que forma parte de las más vistosas tradiciones de la ría de Arousa. Que tiene parientes muy cercanos, como la danza que cada año se desarrolla en Baiona coincidiendo con el Corpus, y familiares lejanos, como ciertos bailes que perviven en Bretaña. Denominación de origen Hablando de la danza de Carril, resulta obligado mencionar las características técnicas que le aportan su identidad. El número de participantes, hombres, es variable, aunque siempre impar. Los danzantes se distribuyen en tres hileras, cada una con un capitán al frente. Ante el santo, ejecutan una ceremonia que consta de seis figuras, iniciándose con la salutación y finalizando con la despedida. ¿Qué más decir? Pues que disfruten de una joya de nuestro folclore.