AREOSO MARUXA ALFONSO | O |
24 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DICEN los empresarios de Vilagarcía y el Concello que Cambados ha puesto en marcha, otra vez, esa temida campaña para terminar con sus fiestas a golpe de talonario y subvención. Pero, una vez más, no lo dicen en el seno de una reunión de esas que se celebran en la fundación, ni siquiera en un pleno de la mancomunidad o en una reunión mantenida con el alcalde del municipio en cuestión. Es lógico entonces que la respuesta a su denuncia vuelva a encontrarse en las camisetas que este año volverán a lucirse durante la Festa do Albariño. La lucha entre «ingleses» y cambadeses ha vuelto a empezar. Después de unos años de tranquilidad tras las críticas de Pérez Vallejo y las míticas respuestas de «ingleses celosos, o albariño é todo noso», todo parece indicar que regresa la trifulca pero no por el albariño -que parece que por fin ha quedado claro que puede haber mil y una fiestas en honor a este producto sin que consigan ni hacerle sombra a la de Cambados- sino por la vieira. Puede que la celebración en honor a este bivalvo no haya escogido las mejores fechas, pero fue precisamente Vilagarcía la que hizo coincidir no dos, sino tres de sus fiestas en el mismo día. Y si de verdad piensan que conciertos como el de Jarabe de Palo o Juanes pueden deslucir sus festejos, que planteen una queja formal. Quizás entonces alguien consiga sentar a todos los alcaldes y ponerlos de acuerdo. Porque no se trata sólo de Vilagarcía y Cambados. ¿Sabían ustedes que, si se celebra igual que el año pasado, el bacalao de los vilagarcianos competirá entonces con el albariño de Meaño? Y si se busca otra fecha podría coincidir con el mexilón de Vilanova o con el pollo frito de Ribadumia. ¿O es que los demás no cuentan?