La entidad benéfica continúa con su programa de apoyo a alcóholicos, una iniciativa puesta en marcha en el año 1997 y que en la actualidad tiene a cinco pacientes de forma permanente en reinserción; otros tres lo abandonaron, y tres de ellos llevan ya tres años de abstinencia y están en programas de autoayuda. Los pacientes llegan desde distintos puntos de la comarca, incluso de Caldas. Cáritas también puso en marcha a finales del año pasado un programa de apoyo a enfermos de sida y sus parientes en el que se presta ayuda psicológica a las familias que están atravesando este duro trance. En cuanto a la comunidad cigana, buena parte de las familias están construyendo sus casas gracias a la ayuda de Cáritas, que les compra el material; dinero que luego los ciganos devuelven a la entidad cuando pueden y como pueden. En algunas viviendas también se sufragan los gastos de instalación de la luz. Otros servicios propios de la entidad benéfica, como los programas de apoyo a la mujer, los cursos ocupacionales o las ludotecas para los más pequeños continúan funcionando de forma permanente en los últimos años.