Eliceo Fernández: «Fuimos de los primeros dominicanos para trabajar en hostelería en Viveiro; emigrar es difícil»
VIVEIRO
Antes de iniciar su etapa viveirense, también después en la construcción, vivió el huracán Georges que arrasó su país en 1998
17 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hace 20 años, algunas de las noticias vinculadas a hostelería en la comarca se centraban en la llegada de una remesa de dominicanos para trabajar en el sector, que demandaba mano de obra. Los primeros inmigrantes de la República Dominicana que vinieron a Viveiro lo hicieron en 2006 (52 personas) y 2007 (65), llegando posteriormente a ser doscientos. En 2012, año en el que había registrados 214, ya pudieron ejercer desde aquí su derecho al voto en las elecciones presidenciales de su país y veneran a la Virgen de la Altagracia. Al reducirse en 2008 su contratación, algunos de ellos quisieron probar suerte en otras localidades españolas, pues retornar no era una opción para la mayoría. Otros se quedaron y trajeron a sus familias, asentándose en la ciudad del Landro, como el caso de Eliceo Rodríguez.
Ingeniero técnico formado en su tierra, comenzó en Viveiro en la hostelería, más tarde cambió a la construcción, tras el bum urbanístico, y está regresando al primero. Vivian Guzmán Gómez, su mujer, está al frente de Asador Os Castelos (antes restaurante Pazo de Grallal) que fue inaugurado precisamente esta semana. «Llegamos _recuerda él_ hace justo 20 años. Vinimos por la iniciativa del Centro Casco Histórico, que creo que ahora se debería replantear de nuevo para la hostelería, porque hay falta de personal. En turismo, República Dominicana es una potencia y está en expansión, con lo que los dominicanos llevamos esa ‘chispita’ por dentro».
«Vinimos por la iniciativa del Centro Casco Histórico, que creo que ahora se debería replantear de nuevo para la hostelería, porque hay falta de personal»
Tiene antepasados españoles por parte paterna: «Los primeros que colonizaron Santo Domingo fueron los españoles, la primera ciudad de América». Aunque volvió a la España que es una de las ramas de su árbol genealógico, reconoce. «Emigrar es difícil. Tienes que dejar a toda tu familia. Tienes que empezar de cero totalmente», dice, remarcando dificultades en los trámites que vivió nada más llegar. La razón principal que le empujó a salir fue «la falta de empleo», continuando aún a día de hoy allá un panorama de «incertidumbre», describe. «En Viveiro al menos hay tranquilidad y seguridad», dice. A primeros de año llegó a plantearse regresar a su país y montar negocio relacionado con la construcción por la expansión del sector allá, pero lo descartó.
Entre hermanos y hermanastros tiene 14. Dos viven en Mallorca ahora, Regla y Andrea, quien llegó a ganar, recuerda, un concurso de cocina en la Televisión de Galicia con un plato dominicano de la zona sur, el chenchén dominicano. Entre sus ingredientes, maíz molido y leche.
«En mi tierra es verano todo el año»
De sus orígenes echa de menos el «calor» humano porque «la gente es muy abierta» y el climatológico porque «es verano todo el año» aunque no olvida, siendo un adolescente, el paso del huracán Georges en 1998 que arrasó la República Dominicana: «Arrancó todas las palmas y matas de coco de raíz. Fue terrible. Cuando pasa el ciclón, todo el mundo está resguardado. Vimos todo al siguiente día. A lo mejor, el 60 por ciento de casas eran de madera. La mayoría se quedó sin vivienda o algunas sin tejado». En su nostalgia familiar está su madre, de 90 años: «Todos los años trato de ir a verla, al menos quince o diez días».
Hace días, Asador Os Castelos abrió frente a la playa de Covas
Una parrilla profesional se convertirá en el centro neurálgico de Asador Os Castelos, permitiendo a los clientes ver cómo se trabaja con las brasas un churrasco, un entrecot o unas chuletas, también bacalao, a través de un espacio transparente que quieren diseñar, «como una vitrina a la vista del público», señala. Esa es la idea de Eliceo y Vivian, que también es ayudante de cocina y lleva 17 años en Viveiro, para este establecimiento que está en una zona muy provechosa pues solo hace falta cruzar la carretera para pisar la arena de la playa de Covas y remojar los pies en el Cantábrico. Quieren centrar el negocio en la preparación de carnes diferentes, complementado con más platos de la cocina gallega y española, «cien por cien». Como mucho, probará a meter sabores dominicanos en los pinchos. «Para ir probando», apostilla. Eliceo confiesa estar «ilusionado» por la reapertura, tras haber aprovechado la oportunidad del local y su excelente ubicación.
La gastronomía, sea el país en el que hayamos nacido o al que vayamos, es un reencuentro nostálgico con las raíces o una conexión con otra tierra. En este sentido, Eliceo Rodríguez recuerda que el primer día que llegó a un restaurante viveirense probó el cocido gallego: «Bien. Me gustó».