«La valoración global no puede ser más positiva. Fue un acierto quedarme aquí en el hospital de Burela estos casi 40 años»

María Cuadrado Fernández
MARÍA CUADRADO BURELA / LA VOZ

A MARIÑA

Manuel Silveira, este miércoles en el área de prematuros del hospital mariñano, en Burela
Manuel Silveira, este miércoles en el área de prematuros del hospital mariñano, en Burela PEPA LOSADA

Manuel Silveira Cancela, jefe de Pediatría del Hospital Público da Mariña, se jubila. Integró la primera plantilla de médicos que abrieron el centro hospitalario en 1986

05 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Este jueves, coincidiendo con su cumpleaños, será el último día de Manuel Silveira Cancela (Anxeriz-Tordoia, 1956) como jefe del servicio de Pediatría en el Hospital Público da Mariña. Se jubila. Confiesa que, aunque toca, se despide «con pena. Esa rutina de todos los días y ese contacto con los compañeros y los pacientes lo voy a echar de menos».

Fue de los primeros especialistas en llegar al hospital [antes, Hospital da Costa] cuando este abrió, en 1986, una etapa que le marcó especialmente por el entusiasmo del personal ante aquel reto «de empezar de cero»: «Hubo que hacer una labor de montaje porque solo estaba el edificio arquitectónico. Se necesitaban profesionales, sanitarios, médicos... para ir decidiendo locales, infraestructuras, máquinas... Esto era Insalud y el director de asistencia sanitaria de Lugo era Jaime Torres. Trabajamos mucho con él». Tras una estadía en el hospital mariñano se marchó a Vigo para regresar a Burela en diciembre de 1990.

—¿Qué valoración general hace de su trayectoria en A Mariña?

—La valoración global no puede ser más positiva. Fue un acierto quedarme aquí, sinceramente. Mucha gente me pregunta ‘por qué no te fuiste a un hospital más grande'. Opté por este tipo de hospitales, que es distinto a otras grandes moles. Tienen algún inconveniente, pero muchas ventajas. Para nada me arrepiento.

—¿Dónde se formó?

—Estudié Medicina en Santiago y el MIR en Pediatría en Vigo, en el que era el Hospital Xeral. En ese hospital trabajé esos tres años que no estuve en Burela.

—¿Deja en marcha algún proyecto que le gustaría ver concluido?

—Me gustaría ver acabada la obra de las nuevas fases del hospital. Nos afecta mucho a Pediatría. Va a ser un servicio totalmente nuevo. No es un proyecto mío sino del Sergas y me gustaría verlo acabado. Aparte de las tareas asistenciales, nos dedicamos a docencia e investigación. Tenemos una aplicación médica que hicimos aquí que se llama DosisPedia y me gustaría verla actualizada. Es una aplicación que tuvo un impacto enorme. Somos líderes a nivel mundial y esa aplicación, sobre dosis de fármacos en pediatría, es la que más se usa en lengua castellana. Tiene miles de usuarios diarios, más de dos millones de descargas... y el país donde más se usa es México. Estamos en casi todos los países de habla hispana.

—¿Cuántos pediatras integran la plantilla hospitalaria?

—Ahora mismo (contándolo a él) somos siete. Empezamos siendo dos y, aunque había plaza para tres, una no se cubrió. Ese problema ya lo había entonces.

—Ha publicado en revistas especializadas y forma parte de alguna sociedad médica...

—La actividad asistencial es nuestra misión principal, el alma de nuestra profesión, en este caso en A Mariña. Pero tenemos otras funciones, como la docencia y la investigación. Durante muchos años formé parte de la junta directiva de la Sociedad de Pediatría de Galicia y, aprovechando esa circunstancia, trajimos para aquí las reuniones anuales que siempre se hacían en grandes ciudades. A Mariña está en el rotatorio de esas reuniones. Ya hicimos tres congresos.

—En el congreso de 2019 celebrado en Ribadeo uno de los temas que abordaron fue el aumento de trastornos del espectro autista. ¿Cuál es ahora la situación?

—Los trastornos del espectro autista aumentaron mucho en los últimos años, en todas partes. No se conocen bien las causas. Hay múltiples teorías, desde que se diagnostican más porque se les presta más atención, pueden ser algunas causas genéticas..., pero no se sabe bien. Se sabe que aumentaron muchísimo y que la pandemia también pudo haber condicionado un aumento. El confinamiento no ayudó, empeoraron tanto los diagnosticados como aparecieron nuevos casos. Los trastornos del espectro autista los hay desde leves a más importantes, no todos son graves. Hay tres niveles, dependiendo del nivel de ayuda que se necesite.

—También preocupa la obesidad infantil.

—También aumentó, junto con la obesidad de los adultos. También se supone que tiene que ver con nuestra forma de vida, más sedentaria, y con la alimentación.

—¿Han tratado alguna otra patología prevalente en la zona?

—Hay procesos que se estabilizaron. Antes, el día a día de nuestras consultas eran las infecciones, los problemas de asma y de dificultades respiratorias... Hoy lo que más prevalencia tienen son los trastornos de neuropediatría, desde espectro autista a problemas de conducta, trastornos de conducta alimentaria... Fue lo que más aumentó. En todo el Sergas, en lo que es Pediatría, las mayores listas de espera están en Neuropediatría.

—En 2011 presentó el libro «50 cosas que debes saber sobre un recién nacido» y la primera edición se agotó en tres meses...

—Era un libro sobre cuidados de bebé y fue un éxito. Solo se hicieron dos ediciones, pero se agotaron. Tuvo muy buena acogida en España y en Sudamérica.

—¿Cómo encara la jubilación?

—No lo tengo claro, pero creo que me voy a dedicar a cosas para las que antes no tuve mucho tiempo. Tengo películas por ver, libros por leer, me gusta el senderismo, la huerta, viajar, escribir... Tengo muchas aficiones. No me voy a aburrir. De vez en cuando también tengo que ir a ver a mi nieta a Chicago.

—En Galicia siempre se presume de calendario de vacunación infantil. ¿Qué opina?

—Llevábamos unos años solicitando un calendario único para toda España. Galicia fue pionera en vacunación infantil y acertaron en muchas cosas. La última, la del virus respiratorio sincitial. Disminuyeron muchísimo los ingresos por problemas de bronquiolitis. Se redujeron drásticamente las infecciones por virus sincitial que era el caballo de batalla de los niños pequeños y de las unidades de lactantes en otoño e invierno. El calendario vacunal es de los más avanzados del mundo.

—¿Cómo ve la cobertura de plazas de pediatría?

—Escasean los pediatras, pero tuvimos mucha suerte. A Burela, por una serie de circunstancias, acaban de llegar tres pediatras jóvenes, estupendas, muy bien formadas, buenas personas y con vinculaciones geográficas y familiares aquí [una para el centro de salud]. Me voy, pero el servicio queda muy bien, en muy buenas manos.

«Cuidar de los más pequeños creo que es de las cosas más dignas que se pueden hacer a nivel laboral»

—En cuatro décadas de trayectoria, ¿han cambiado mucho las consultas o inquietudes de padres y madres?

—Las inquietudes y dudas siguen siendo las mismas. Cuando tienes un hijo enfermo, esa angustia e inquietud es la misma que hace cien años. Cambió mucho nuestra forma de trabajar porque tenemos muchas más herramientas, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Pero también me gustaría comentar algo. Una de las mejores cosas de esta zona son las familias, que son súper educadas y muy respetuosas con los pediatras y a las que les agradezco su confianza. Nos volcamos para no defraudar, pero les tenemos que agradecer que nos confíen a sus hijos, que es lo que más quieren.

—¿Volvería a elegir dedicarse a la pediatría?

—Supongo que sí. Dudé entre hacer Medicina y Químicas, y acerté. En la especialidad, dudé entre varias, y creo que acerté. Cuidar a los más pequeños creo que es de las cosas más dignas que se pueden hacer a nivel laboral, sobre todo si están enfermos. También de los mayores. Y también acerté apostando por este tipo de hospital, más pequeño y con ambiente más cordial y familiar entre profesionales, donde tanto desde la población hacia nosotros, como al revés, hay un respeto y un cariño. También me gustaría tener palabras de agradecimiento para los directivos del hospital y del Sergas, a los que siempre les estamos exigiendo cosas. Me sentí apoyado por los distintos gerentes que han pasado. Sin el apoyo institucional no se puede hacer nada.