El cura del astillero


Con motivo de las Primeras Jornadas sobre Patrimonio Maritimo celebradas el pasado fin de semana en Viveiro, una charla sobre construcción de barcos en carpinterías de ribera ofrecida por el eminente experto y conocedor en la materia, Francisco Fra, séptima generación de profesionales con dos siglo de pedigrí, detallaba los pormenores de una botadura, fiesta para los armadores de la nueva unidad y para un pueblo entero que asistía en el siglo pasado con devoción a tal acto, hoy una rutina más, excepto para sus dueños. Las costumbres rituales mantenidas en el tiempo son la base de cultura patrimonial, y en el mundo laico en que nos toca a vivir hay usos que no se abandonan, decía Paco Fra, “o cura que non falte... por si acaso”.

D. Ramón Marful, finado párroco de Burela, muchos años, y con el título oficioso de capellán de Armón, mantiene el récord de bendición de barcos en nuestra Galicia y aseguraría que en el Cantábrico. Vivió toda la renovación de flota de finales del XX y lo que llevábamos de XXI hasta que se retiró a la Ciudad Episcopal mariñana. Armón Burela llegó a entregar diez pesqueros anuales. Nadie extendió más agua bendita sobre bulbos y pies de roda que este sacerdote con raíces pescadoras, parco en palabras, amplia sonrisa y sorna gallega de focense ejerciendo en Burela, algo así como uno del Madrid fichando por el Barça.

Le conocí con motivo de la organización de las Jornadas del Apostolado del Mar en A Mariña: “D. Ramón encantado de conocerlo, ya tenía yo ganas...”; me preguntó, “¿vosté é de Celeiro, non?”, “sí señor” le contesté; “boa xente, pero cantan mellor os de Foz!”, sentenció.

Muy querido y apreciado por sus feligreses y sobre todo gente de la mar, le tocó a transmitir cordura, sosiego y calma en la Guerra del Bonito. Vivió muchas, excesivas, celebraciones por muertes en naufragios, pérdidas de vidas humanas en la mar de vecinos, amigos, inmigrantes y emigrantes. Fué además el cura del “procés” en la segregación de Cervo y el del asentamiento de una comunidad caboverdiana en la vida normalizada de una población con cultura, usos y costumbres diferentes. Lo que se dice un sacerdocio completo. A cambio Burela le respondió con arraigo de tradiciones, elevando la festividad del Carmen y San Juan Bautista a encuentro de fervor popular, creando la Semana Santa local, ejerciendo una devoción manifiesta por los muertos y desaparecidos en la mar, si acaso por lo vivido en esta villa en su historia.

Desde su retiro fue relevado, como no podía ser de otra forma, por alguien del sector, D. Jesús Álvarez, al que la vocación sorprendió soldando unas cuadernas del doble fondo en un barco de Bazán Ferrol, por lo que imagino, si fuese menester ahora que vivimos un auge de la construcción naval, Armón Burela le incluirá en su nómina para lo humano y para lo divino, ya que habrá que seguir soldando y derramando responsos, digo... agua bendita.

Descanse en paz don Ramón, imprescindible colaborador y pieza costumbrista en las botaduras de la actual flota pesquera de media Galicia, con la conciencia de habernos dejado bien bendecidos, a naves y a hombres.

* Capitán de pesca José Pino.

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