«Lo que soy es gracias al baloncesto»

El «júnior de oro» formado en Foz echó raíces en León tras una exitosa carrera en la LEB


VIVEIRO / LA VOZ

Julio Alberto González Sánchez (Navia, 1981) es culpable de que Foz forme parte de la historia del baloncesto nacional. El jugador que conquistó el Mundial júnior de Lisboa 1999 con los Gasol, Navarro y compañía, y luego rozó los 500 partidos en la Liga LEB creció en la localidad mariñana y descubrió el deporte en el Martínez Otero, de la mano de Ramón Eiras. Retirado tras dos operaciones a los 32 años, se ha asentado en León, donde entrena al Fundación Baloncesto León, de Liga EBA.

-¿Qué recuerda de sus inicios en el Martínez Otero de Foz?

-Con mucho cariño. Sobre todo por Ramón Eiras, el hombre que me introdujo en este deporte, y que incluso me llevaba a entrenar a Burela con un equipo de Nacional siendo infantil. Hasta fuimos campeones gallegos escolares, ¡fueron buenos tiempos!

-Creo que también destacaba en pentatlón, salto de altura...

-Me desarrollé físicamente antes que mis compañeros, y eso me permitió destacar en el deporte. Pero creo que escogí bien, no creo que hubiese podido dedicarme a otra cosa.

-Con 14 años se fue al León. Era un chaval, ¿se hizo duro?

-Tuve varias ofertas, también me había llamado el Baskonia. Pero entre mis padres y yo decidimos que León era una buena ciudad, y además cercana. Los primeros meses fueron duros. Tuve que acostumbrarme a unas nuevas rutinas en el colegio, de entrenamiento... Hasta que llegaron las Navidades del primer año se me hizo duro, era muy joven.

-Pero poco después, con 17, ya estaba debutando en la ACB.

-Siempre me sentí valorado. Como cadete entrenaba con el júnior, como júnior con el EBA... Y siendo muy joven ya empecé a entrenar con el equipo de ACB. Estoy muy agradecido a los entrenadores.

-¿Recuerda su debut en la élite?

-Fue contra Gijón, ganábamos de bastante y me dieron entrada los últimos 15 o 17 segundos. ¡Me dio tiempo a meter una canasta! Me acuerdo mucho de aquel partido.

-¿Cómo llevó los nervios?

-Los días previos lo estaba, pero no me esperaba jugar. Luego cuando me sacaron, con el partido resuelto, no tuve tiempo a ponerme nervioso, no contaba, solo pensé en disfrutar.

-¿Qué le faltó para asentarse en ACB?

-A nivel técnico, tenía carencias en el tiro a canasta. Además, cuando ganamos el Mundial júnior y empecé a sonar, tenía contrato en vigor con el León, que acababa de descender a LEB. En 14 años en la categoría pude tener alguna oportunidad de volver a la ACB, pero en ese momento preferí ser importante en la LEB.

-¡Y vaya si lo fue!

-Estoy muy contento por mi trayectoria. Fui un jugador de club, pasé por cuatro equipos y siempre me sentí importante, fuese cuál fuese el entrenador o la directiva.

-Hace pocos meses que superaron su récord de 473 partidos en la categoría.

-Sí, y además lo superó Jorge García, que fue compañero mío dos años en León. Es lo lógico porque me retiré con solo 32 años, a una edad temprana.

-¿Podría quedarse con uno solo de esos 473 partidos?

-Habría sido el del ascenso, pero nunca llegó. Jugué 10 u 11 promociones, pero nunca lo conseguí.

-Se retiró joven, con problemas de espalda, ¿le quedaban cosas por hacer?

-Yo creo que me quedaba mucho baloncesto. Pero tras dos operaciones mi cuerpo ya no podía, aunque mi cabeza quería seguir.

-¿Hay mucha diferencia de entrenar a ser entrenado?

-Mucha. Además que yo nunca fui de los que pensó en entrenar cuando me retirase. Pero surgió la oportunidad y estoy muy agradecido porque me ha permitido seguir ligado a este deporte. Además, tengo la suerte de entrenar a un grupo de chavales a los que puedo transmitir todo lo que me enseñó el baloncesto.

-¿Qué significa el baloncesto en su vida?

-Lo que soy es gracias al baloncesto. Me dio la oportunidad de salir de casa, de conocer mundo, el 95% de mis amigos lo son gracias al baloncesto, a mi mujer la conocí en León, aquí tengo a mi familia... Tuve la suerte de vivir del baloncesto, y ahora me siento realizado como entrenador y entrenando también a niños.

Fuente: Página web de la Federación Española de Baloncesto

«En la selección júnior, Berni, Navarro, Raúl López o Cabezas fueron más determinantes que Pau Gasol»

A Julio le faltó un ascenso a la ACB para redondear una carrera envidiable, pero puede presumir de ser campeón del mundo júnior.

-Guardará buenos recuerdos de aquella generación de los «juniors de oro»...

-Fue bonito. Estuve desde cadetes de primer año hasta la sub-20, casi seis años, yendo a la Selección. Es un honor haber formado parte de la generación que luego más ganó en el baloncesto español.

-Allí estaban Navarro, Felipe Reyes, Pau Gasol, Raúl López... ¿Le sorprendió la progresión de alguno de ellos?

-A casi todos se les veía. En el último Europeo sub-20 alguno ya no vino porque iba con la absoluta. La progresión más sorprendente quizá fue la de Gasol. De media no jugó muchos más minutos que yo en aquel Mundial. Era un jugador de anotación, pero por ejemplo Berni Rodríguez, o Navarro, o Raúl y Cabezas, jugando de dos, eran los jugadores más determinantes. Talento ya tenía mucho, pero su explosión física llegó más tarde.

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