El tiempo acaba con los barcos reconvertidos en monumentos

S. SERANTES VIVEIRO / LA VOZ

A MARIÑA

La rotonda de O Xardín cuando lucía el bote (ahora retirado) en el que navegaba Calvo-Sotelo.
La rotonda de O Xardín cuando lucía el bote (ahora retirado) en el que navegaba Calvo-Sotelo. miguel< / span>

Viveiro llegó a tener dos, pero ya no hay, mientras en Cervo, Xove y Foz hay uno

08 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

A finales del siglo pasado y a principios del actual, estuvo de moda salvar del desguace embarcaciones para reconvertirlas en monumentos o aprovecharlas como museos. En lugar de ser destruidos, pesqueros o lanchas de recreo pasaron a adornar espacios públicos, la mayoría en tierra firme, y uno se mantiene a flote. Este último fue el primero de A Mariña, el Reina del Carmen, que sigue como museo del bonito en Burela. Los dos que quería Viveiro acabaron siendo destruidos. Si no hubo cambios, continúan formando parte del paisaje urbano los instalados en el colegio de Cervo, en Xove y en Foz. Quince años de experiencia confirman que el tiempo es el gran enemigo de una idea que surgió como reivindicación del espíritu marinero de la comarca.

Como ya sucedió antes en Viveiro, inclemencias meteorológicas, años y falta de mantenimiento han llevado al Concello de Ribadeo a retirar de una rotonda el bote Juanín, en el que navegaba el fallecido Leopoldo Calvo Sotelo, expresidente español.

También por su estado, a principios del año pasado se desguazaba en Viveiro el Segunda Flor de Ares, donado por el armador en el 2000 y depositado en Celeiro. También en Viveiro, a finales del 2011, Portos retiraba del muelle deportivo el A Pomba do Arco, que amenazaba hundirse y por el que el Concello había pagado 52.500 euros en el año 2005.

En ese mismo 2005, el Concello de Foz instalaba en Porto Chico otro pesquero, el Nuevo Juaquincito, con idea de convertirlo en monumento a las gentes del mar.

Un año antes, en el 2004, el Concello de Xove aceptaba la donación de los nuevos del pesquero Virgen de los Mares, convertido en monumento en el parque municipal.

Y en el año 1999, el colegio público de Cervo montaba en su patio el Nuevo Costa de África, otro pesquero cedido por sus propietarios para que los escolares conociesen cómo era la vida de las gentes del mar.

En la reconversión de barcos en monumentos o museos, Burela fue pionera en A Mariña, con el Reina del Carmen, que sí se mantiene y continúa a flote.

Otra moda más

El tiempo también ha puesto en su sitio la moda de recuperar barcos para convertirlos en monumentos o museos. Con o sin gasto inicial, cuidarlos periódicamente es imprescindible para que no se pudran y deterioren. Sobre todo cuando están construidos en madera, como todos los que se han querido «aprovechar» en A Mariña. Apuestas por la cultura marinera que, con excepciones, han acabado como otras tantas inversiones públicas.