Kiko Muñoz, Alfredo Martínez y el viveirense Nemesio Fernández completaron el Tour du Mont Blanc que discurre por Francia, Suiza e Italia
29 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.No solo los Froome, Nairo Quintana, Alberto Contador y compañía pedalearon con la máxima ambición por la cordillera de los Alpes hace unos días. Fueron muchos más de los que forman el pelotón del prestigioso Tour de Francia los que allí se dejaron sangre, sudor y lágrimas en una etapa más dura que cualquiera que esas superestrellas del ciclismo hayan superado jamás. Eso sí, algunos tenían motivos mucho más importantes que un contrato millonario para escalar esos infinitos puertos.
Kiko Muñoz tiene una hija afectada de epidermolisis bullosa, también conocida como piel de mariposa, una enfermedad genética que provoca rasgaduras y ampollas en la piel. Desde hace años, este asturiano de Grado participa en grandes pruebas deportivas con la intención de dar visibilidad a la Asociación Piel de Mariposa, que pelea contra la enfermedad: «Esta semana pasada se aprobó que todas las comunidades autónomas deben facilitar el tratamiento contra esta enfermedad», manifiesta orgulloso. Sin embargo, su reto más exigente ha sido el último: El Tour du Mont Blanc.
El asturiano reunió una expedición de otros cuatro hombres: su vecino de 63 años Alfredo Martínez, el viveirense Nemesio Fernández, quien ya participó en varias edición de la Titant Desert, por el Sáhara, y los asistentes Antonio Barcia, de Burela, y Luis Martínez, también de Grado. Y se marcharon a Francia dispuestos a completar una etapa de 330 kilómetros por algunas de las cotas más duras del planeta en tan solo una jornada. «Tardamos 13 horas y 57 minutos», cuenta Kiko.
Según explica , el Tour de Mont Blanc está considerada la prueba de este tipo «más exigente del mundo». «Hay un total de 8.000 metros de desnivel y pasas por Francia, Suiza e Italia, para volver a acabar el recorrido en Francia», puntualiza.
Necesitaron más de 200 kilómetros de entrenamiento diario, aunque, admite Kiko Muñoz, lo más importante es «tener claro el por qué quieres completar esta locura». «Nosotros queremos dar visibilidad a esta enfermedad, piel de mariposa, para así ayudar a curarla», asegura,
Aún así, hubo momentos de flaqueza en la experiencia. El más relevante, «el puerto del Graint Saint Bernard, el más duro y largo. Une Francia e Italia y está a más de 2.000 metros de altitud», cuenta. Fueron capaces de superar ese y otros siete puertos de máxima exigencia porque quieren salvar vidas.