«Salimos de Egipto justo antes de todo el conflicto»

e.m. VIVEIRO

A MARIÑA

Los viveirenses Patricia Álvarez Rodríguez y José Yáñez Ramil regresaron de Egipto la víspera del inicio de la revuelta popular. Aunque no vivieron la rebelión social desatada contra el régimen de Hosni Mubarak, sí observaron, desde su llegada a la capital, El Cairo, las carencias y las desigualdades, un caldo de cultivo perfecto para una movilización como la que se está registrando desde entonces.

-¿Cuándo regresasteis de El Cairo?

-Nos vinimos el día 22, salimos a las diez y media u once de la noche y todo esto empezó después, al día siguiente.

-¿Observasteis algún indicio de que pudiera desatarse una revuelta social de manera tan inminente?

-No se olía nada, aunque hablabas con la gente de allí, de nuestra edad, los guías y demás, y veías que la cosa estaba calentita. Nosotros no nos enteramos de lo que estaba ocurriendo en Túnez hasta el día antes de volver. Hablando con un taxista nos dijo que la cosa estaba muy fea, viendo los sueldos que tienen y las diferencias tan grandes que hay entre las clases sociales. Y después de 30 años con el mismo presidente, que quería dejar a su hijo en el poder.

-El descontento era patente, por lo que comentan.

-Sí, era generalizado y no nos ha extrañado lo que ha pasado desde entonces. Un policía cobra 110 euros al mes, al cambio, y completa su sueldo con sobornos y propinas, que son algo institucionalizado. Hace pocos años estuvimos de viaje en Túnez y allí en todos los negocios había una foto del presidente; en Egipto no, no se veía ese afán ni esa aclamación popular hacia el presidente.

-¿Cómo fue vuestra experiencia como turistas?

-Muy buena, sin ningún problema. Salimos antes de que comenzara el conflicto. Junto al hotel donde nos alojamos, el más lujoso en el que habíamos estado nunca, con piscina en la planta 30, veías los tejados de las casas llenos de escombros. El Museo de El Cairo es un desastre, con los cristales rotos, ya antes de la revolución. Pero el trato era bueno y lo pasamos muy bien. Eso sí, El Cairo es la ciudad más caótica... La gente es más pesada con los turistas que en otras zonas, como El Magreb.

-¿Os ha sorprendido lo sucedido después de estar allí?

-En otro país ya hubiesen reaccionado antes. Para darle una educación normal a un niño hacen falta los salarios de dos funcionarios..., es prohibitivo para una familia normal. Para recibir atención médica tienen que recurrir a prestamistas, usureros que se aprovechan.