Al pie de la ría, otrora la mayor productora de este bivalvo en España, se celebró la fiesta del berberecho, en la que los focenses renovaron su amistad con Laredo
17 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El berberecho en Foz se llama chícaro. Fue una de sus señas de identidad, aunque apenas quede rastro de él en la ría. Pero su cultivo se está tratando de recuperar, no en vano es un manjar exquisito. Multitud de personas lo comprobaron ayer en la fiesta que desde hace siete años organiza el Concello para ensalzarlo. Aseguran que hasta siete mil kilos se cocinarán, ayer en bares de Foz y en una carpa ubicada en el muelle, donde se sirvió en empanada, al vapor, en salsa verde, a la provenzal y a la marinera.
El día, triste y lluvioso, no pudo con el chícaro. Centenares de personas abarrotaron desde el mediodía la carpa del muelle. Hubo, también, saturación de autoridades. Desde el presidente de la Diputación hasta el alcalde de Lugo, el subdelegado del Gobierno, el director xeral de Recursos Mariños, alcaldes, diputados... y el alcalde de Laredo y el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, el pregonero y estrella del día. También centenares de personas llegadas en autobuses desde Guitiriz, Pol, Becerreá, Lugo capital y su extrarradio y Laredo.
La fiesta del berberecho sirve para estrechar todavía más los lazos entre Laredo y Foz, hermanados por las gentes del mar, de cuando acogían en sus casas a los marineros focenses enfermos que iban al bocarte. Por eso el día comenzó con una ofrenda floral en el paseo que lleva el nombre de la ciudad cántabra. Hubo emoción, cierto sentimentalismo y grandes dosis de alegría. Se notaba la satisfacción en el ambiente. La gente hacía cola para recoger las raciones de chícaros. Poco después, la Diputación anunciaba que renovaría su apoyo a la fiesta.