«Vimos una realidad que es dura»

A.?V.

A MARIÑA

Gonzalo Leira Neira (Pontevedra, 1970) asumió el pasado 10 de julio el mando del Atalaya. Con residencia en Ferrol ha mandado el patrullero Ízaro y ha estado destinado en la 31 Escuadrilla de Escoltas de la Armada, entre otros datos de su currículo. Procede del equipo de implantación de procesos de la División de Planes del Estado Mayor de la Armada.

-¿Qué supone para usted mandar el «Atalaya»?

-El principal reto e ilusión de un marino es mandar un navío, máxime si se trata de un patrullero de estas características y, además, con base en Ferrol.

-Su primera tarea, prácticamente, ha sido la costera del bonito. ¿Cómo se ha vivido?

-La participación en la campaña del bonito para este tipo de buque es circunstancial, pero no cabe duda de que nos ha servido para colaborar con la flota pesquera, para estar cerca de su trabajo y para comprobar la rudeza del mismo. Vimos una realidad que es dura y nos permitió apoyarla.

-¿Y la dotación?

-Quince días de navegación son un tiempo medio para esta dotación. Aún así, las condiciones meteorológicas no fueron buenas, y eso influye. Pero no deja de sorprender lo bien que lo han llevado y su profesionalidad.

-¿Cuál es la rutina del «Atalaya», su día a día operativo?

-La vigilancia de las aguas nacionales, el control del tráfico mercante y colaboración con otros medios del Estado para evitar el tráfico de drogas, el tráfico ilegal de personas o la lucha contra la contaminación, por poner solo algunos ejemplos.

-Suele ser una labor callada...

-Sí. Es un trabajo muy del día a día, aunque en el escenario actual toma cada vez mayor relevancia. Y una buena prueba de ello es, por ejemplo, la escalada de la piratería en Somalia. Podría entrar en las misiones de un buque de estas características, aunque con menor capacidad que las fragatas. Pero no cabe duda de que ese fenómeno se enmarca en la tipología de las misiones para velar por la seguridad marítima.