Mondoñedo ampliará la excavación del castro de Zoñán a un barrio más pudiente

La Voz

A MARIÑA

12 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Concello de Mondoñedo, si Patrimonio lo autoriza, retomará este lunes las excavaciones en el castro de Zoñán. El arqueólogo municipal, Abel Vigo, dirigirá los trabajos de esta octava campaña, ayudado por cuatro peones especialistas que se contratan merced al convenio suscrito por el Ayuntamiento mindoniense con la Consellería de Cultura. Vigo lleva al frente de estas excavaciones desde que empezaron; en esta ocasión tienen el objetivo de ampliar y definir las excavaciones iniciadas en el que sería el segundo barrio del castro que ha quedado al descubierto. Un barrio que, según revelan los datos de que disponen, tiene una categoría superior al primero, que está acabado de excavar y sobre el que se han realizado el año pasado trabajos de conservación. En esta nueva área han encontrado restos que apuntan a que al menos dos de los habitantes del barrio sabían escribir; lo deducen porque en los trozos de cerámica encontrados hasta el momento aparecen dos tipos de letra diferente. También apuntala la teoría de que se trata de un barrio 'pudiente' la calidad arquitectónica de las construcciones que se han puesto a la vista en la fase anterior de los trabajos, donde se perciben unos muros mejor paredados e incluso un paseo lastrado que rodea la cabaña central. Pero seguramente que durante esta nueva fase de la excavación, que prevén rematar el 30 de octubre, se desvelarán nuevos hallazgos que permitirán conocer mejor la vida de los habitantes de este castro. Fue José Villaamil y Castro, en 1867 el que hizo la primera excavación en Zoñán, convirtiendo al enclave mindoniense en el primer castro de Galicia en que se hicieron investigaciones arqueológicas. Construcciones y materiales En la actualidad, desde 2002, han recuperado unos 700 metros cuadrados, a los que esperan sumar otros ochenta o cien metros que esperan excavar hasta finales de octubre. La mayor parte de la superficie la ocupa el primer barrio, donde se han puesto al descubierto los muros de cinco estructuras que presentaban diferente estado de conservación y de forma (unas eran de planta cuadrada y otras redondeadas, sin llegar al círculo) y donde han recuperado numerosos restos materiales que empleaba la gente que habitó el lugar, como trozos de cerámica, trozos de hierros (clavos, cuchillos, herramientas de trabajo), vidrio (botellas, cuentas de collar), piedras (molinos, pesos) bronce (fíbulas, agujas para el pelo, monedas). El arqueólogo municipal mindoniense afirma que esta no parece que fuera una aldea cualquiera. La croa donde están trabajando tiene más de tres mil metros cuadrados de superficie y suponen que está construida, al igual que la zona aterrazada que se sitúa delante. «Si facemos caso ós veciños e á toponimia, habería 78.000 metros cadrados de castro, pero non creo que todo fora habitado», señala Abel Vigo, quien, pese a su cautela, no duda en destacar la importancia que tiene este enclave.