Al igual que Zapatero y Rajoy, los jubilados del mar también debaten. Hablan de los problemas del país en un local bautizado como la sede de la presidencia del Gobierno
27 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«Aquí non se fala de política», aclara uno de los usuarios del local de jubilados del mar. Las vistas al puerto son inmejorables y sobre la puerta de entrada cuelga un cartel con mayúsculas: A Moncloa . No estamos en Madrid sino en Burela, el día siguiente al debate más esperado. La mayoría de los usuarios que frecuentan el local a media tarde han seguido el debate entre Rajoy y Zapatero, aunque éste no es el principal tema de conversación.
Las seis es la hora clave, la hora de la reunión. A modo de placa de inauguración han marcado en el calendario el día 7 de este mes, cuando el local abrió sus puertas en el edificio de la antigua cofradía de pescadores. Del viejo local aprovecharon una docena de sillas, conservan mil y un recuerdos y el nombre del local, A Moncloa, una identificación que ha convertido el local de reunión en una institución. «Deu moito que falar cando faleceu un compañeiro noso e lle puxemos unha coroa na que se podía ler: 'Os teus amigos da Moncloa'», recuerdan.
Y aunque de política hablan más bien poco «porque da política non vivimos» los más veteranos insisten en que el nombre tiene su razón de ser en un local donde un grupo de amigos se reúne a diario para debatir y analizar los problemas que más les afectan de cerca, como son el mundo del mar, la salud o también la cesta de la compra.
«Do debate non aprendemos nada», aseguran, mientras apuntan que el encarecimiento de la leche, los huevos y la carne que recordó anteayer Rajoy lo notan día a día. Agradecen que en el debate seguido por más de 13 millones de espectadores ambos líderes sacaran a relucir el tema de las pensiones. Mientras que unos opinan que «menos mal que as pensións suben cada ano», otros analizan la subida: «De que che vale que suban si a vida che sube o dobre». Lo que todos tienen claro es cuánto cuesta un café y dónde se puede tomar más barato.
Ajenos a los entresijos de la carrera electoral, los veteranos lobos de mar aguardan a que llegue el mobiliario al local que Portos de Galicia cedió al Concello.
Cuando tengan las mesas podrán jugar la partida, pero hasta entonces seguirá el debate de si las mujeres son una buena pareja para el tute.