Todo por un buen bronceado

A MARIÑA

El regreso dominical de las playas al interior por la N-634 sigue con atascos y velocidad lenta en algunos puntos de A Mariña aunque no circulen camiones

07 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

vilalba | El regreso de las playas de A Mariña al interior de la provincia en una tarde de domingo parece este verano condenado a sufrir los inconvenientes de años pasados. Los atascos y las velocidades lentas que se derivan de la gran presencia de vehículos implican que el tiempo necesario para cubrir algunos tramos de la N-634, principal vía utilizada por vecinos del interior de la provincia e incluso de A Mariña para desplazarse a los arenales, sea muy superior al habitual.

Un desplazamiento de la playa de Coto, situada en Benquerencia (Barreiros), a A Xesta (Abadín) supone un trayecto de 34 kilómetros, y en una hora punta como la tarde de anteayer requiere 45 minutos de viaje: la salida tuvo lugar de la playa a las 19,27, en tanto que el reloj marcaba las 20,12 al llegar al mencionado lugar del concello chairego.

Desde comienzos de verano -en el tramo de la N-634 que va del límite con Asturias a Vilalba, unos 70 kilómetros- está prohibido el tránsito de camiones en varias horas de la tardes de domingo. Sin embargo, la medida, con reducir la presencia de vehículos pesados, no evita las colas en algunos lugares. Un primer problema puede estar en la dificultad de acceder a la N-634 desde las carreteras secundarias que salen de las playas: las hileras de coches que se suceden en la citada carretera desde las playas más orientales de Barreiros -Arealonga (Reinante) y As Pasadas (San Miguel)- pueden dificultar esa incorporación.

Obras

Ya en la carretera, el paso por San Cosme hacia Cruz do Lobo, confluencia de la N-634 y de la N-642, se hace a una velocidad muy reducida. El cruce está en obras que incluyen una rotonda, aunque los trabajos, con una inversión de algo más de 450.000 euros, no han acabado.

Siguiendo la N-634 hacia el interior del municipio barreirense, otro problema puede darse a menos de un kilómetro, en Pozo Mouro: en este lugar desemboca la carretera LU-150, que suelen utilizar vehículos que proceden de Foz y que abandonan la N-642 en A Espiñeira.

Varios kilómetros más adelante, el tráfico se hace más fluido en la subida de Vilanova de Lourenzá a Arroxo, en el límite con Mondoñedo, por la presencia de un carril de vehículos lentos, igual que ocurre en parte de la subida de la ciudad episcopal a Xesta.

Una diferencia notable con un día laborable está en el gran contraste con el número de vehículos que circulan del interior a la costa a esas horas, muy inferior al habitual. La calidad de las playas y las ganas de lograr o prolongar un buen bronceado justifican alguna incomodidad.