PLAZA PÚBLICA | O |
01 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.POR motivos de trabajo uno se ve obligado a viajar día si y día también a través de la N-630 y la 642. Sin embargo, percances de la técnica automovilística, ha habido que llevar al pobre cuatro latas al taller y, a la espera de que se cumpla el presupuesto, toca hacer uso del Feve con todo el gusto del mundo: sin camiones ni curvas desagradables, ahorro en gasolina, leo el periódico y veo el paisaje que me pierdo al volante. Ha sido un descubrimiento comprobar que al tren cubre los sesenta kilómetros que hay entre Viveiro y Ribadeo en apenas diez minutos más que por carretera, por donde se tarda una hora, con suerte. Sólo por esto, por el ahorro y la comodidad, sería un usuario continuo del Feve, si no fuera por la poca frecuencia y los retrasos. Alguien dijo que A Mariña había que pensarla como una ciudad, pero para ello es necesario que la gente pueda moverse sin problemas entre los núcleos. ¿Y qué hacer? Reclamar, y no al jefe de estación, sino por escrito en los hojas que él le dará encantado. A los de arriba los enfados sólo les llegan por escrito. No estaría mal empapelarlos un poco.