FORO PÚBLICO

10 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

PUES aquí estamos, sobreviviendo a los excesos pasados. Las fiestas navideñas han terminado, y se han ido dejándonos algún kilo de más y la cuenta corriente rapiñada. La alegría con la que realizamos las compras de papá Noel y Reyes dan paso al mayor de los sustos cuando uno se enfrenta a los extractos bancarios. Y en realidad, la vena consumista aún no se ha terminado porque las rebajas, (¡quién se resiste a llevarse algo a casa!) todavía le meterán un buen mordisco a las maltrechas economías de los mariñanos, constreñidas por créditos hipotecarios hasta casi la jubilación en algún caso, o por la financiación del coche nuevo o del vivir día a día, porque el sueldo no da para más. Todo el mundo se queja, el comerciante porque no se compra, el ama de casa porque la cesta de la compra no tiene fondo y el ciudadano en general porque los sueldos no crecen en la medida en que la se incrementan los precios de los productos básicos. La Voz chequeó hace unos días el coste de la vida desde que entró en vigor el euro hace cinco años y constató lo que todos sospechábamos: el euro tiene unas patas largas y peludas que han supuesto un incremento del 31% en el gasto en la cesta de la compra para los gallegos, mientras que los sueldos han crecido seis veces menos que el coste de la vida, sólo 65 euros más. El sablazo a nuestras economías es un hecho que se constata cada día en el súper, y eso que el aceite ha decidido recuperar cierta normalidad en su precio, aunque de los productos básicos ha sido el que mayor incremento ha registrado, nada menos que el 131%. Desde el 2001 la cuesta de enero se convierte en febrero en puerto de alta montaña.