A las órdenes del rey entroido

A MARIÑA

PEPA LOSADA

Crónica | El espíritu de la fiesta más carnal recorre la comarca Bailes de disfraces y jornadas gastronómicas propias de la estación demuestran que el ambiente carnavalesco puede cambiar con los tiempos, pero nunca morir

23 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El entroido puede con todo. Derrota al frío, desafía con éxito a la lluvia, vence al aburrimiento y gana al escepticismo. A Mariña no es la excepción que confirme regla alguna sino la confirmación de una elemental regla aritmética: la suma de ganas de diversión y de participación popular da como resultado un ambiente animado. Así ha ocurrido un año más en la comarca, que vivió un fin de semana de lo más animado: de este a oeste y de sur a norte, aunque la comarca es más alargada en sentido horizontal que otra cosa, pocas localidades se han visto fuera del circuito carnavalesco. Se puede decir que del entroido está dicho casi todo, aunque siempre se renuevan las ilusiones de unos y otros, las curiosidades de los que empiezan a disfrutar de la fiesta y las expectativas de los que se conforman con ser expectadores. Un día como el de anteayer, domingo, sirvió para que en Burela se repitiese el rito de correr a auga , para que Ribadeo se llenase de bullicio con charangas y comparsas y para que en diversas localidades el protagonismo correspondiese a los más jóvenes. Por ejemplo, en Mondoñedo hubo un baile infantil de disfraces, igual que ocurrió en Viveiro, en donde ayer, además, se les organizaron diversas actividades de diversión. Los niños ribadenses tuvieron ayer su día grande. Pero hay una dimensión del entroido que no se detiene en los disfraces y en el afán ­de los que sueñan con un premio y con un instante de gloria local o comarcal. El entroido se vive también a golpe de menús, y el que esté libre de comer cocido que tire la primera piedra: las patatas y el lacón seducen tanto en las orillas del Masma como en las del Porcía y anto da decir filloas, freixós , frixuelos o fereixolos para que los golosos de O Valadouro o de Vegadeo se pongan de acuerdo en la dulzura que estas fechas llega a los estómagos. Donde no hay dulzura sino un contrapunto de ironía y acidez es en una parte del entroido focense. En la localidad más reivindicativa de A Mariña -que comprueben las hemerotecas los que no lo crean- todavía persisten costumbres como el concurso de coplas y el touporroutou , en el que la parodia y la sátira son los aspectos que se distinguen. Parece claro, pues, que el entroido está vivo. ¿Alguien lo duda?