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09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA ESCUELA de fútbol sala goza de muy buena salud y es, sin lugar a dudas, la mejor afirmación posible que se puede hacer una vez que la temporada toca a su fin. El trabajo iniciado en el mes de septiembre va cumpliendo los objetivos marcados, a los que hay que añadir los éxitos deportivos alcanzados en las diferentes categorías, que son el fruto de la dedicación de años anteriores y que ahora se ve recompensada, aunque tengo la impresión que lo mejor aún está por llegar, dado que las perspectivas son inmejorables: la escuela al máximo de capacidad, unos alumnos que ponen su máximo interés y estusiasmo al servicio del fútbol sala, una aficción (padres y madres) volcada, unos técnicos ilusionados con su quehacer diario, empresas (EVSA y Porto de Celeiro) e instituciones (Concello de Viveiro) que nos apoyan y una directiva que cree ciegamente que el futuro de nuestro club está en las piernas de estas jóvenes promesas, quienes a medio plazo estarán formando parte de la primera plantilla. No cabe duda de que el panorama es muy alentador, pero esto no debe llevarnos a la confianza o la relajación, sino a todo lo contrario; debemos trabajar con la máxima intensidad posible, procurando que todos los sectores anteriormente mencionados se impliquen cada vez más a todos los niveles, porque aparte de estar en juego el futuro de nuestro fútbol sala también lo está el hecho de que nuestros jóvenes realicen una actividad tan sana y saludable como es la práctica de cualquier modalidad deportiva. Antonio Bouza, coordinador de la escuela