PLAZA PÚBLICA
24 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NOS LLUEVEN, y lo harán más, no lo duden, las visitas oficiales u oficiosas, que estos días, quieran o no algunos, traen como cierto tufillo electoral. Lo que una no sabe muy bien ya es cuál será la barita mágica que unos y otros usarán para darle brillo a una campaña electoral más, que si no fuera por algunos acontecimientos desastrosos de los últimos meses, como la guerra de Irak o el Prestige en Galicia, prometía un somero aburrimiento, bastante desencanto y mucho conformismo. Ya no se puede prometer siquiera, decía un candidato, un descenso en los impuestos municipales, porque los contratos de privatización hay que cumplirlos pese a quien pese y gobierne quien gobierne. ¿Pero qué quieren de verdad los mariñanos? Excaso es, aunque en algún caso se llegue a las cinco mil almas en la calle, el número de inconformistas en la comarca. Para la gran mayoría, aquí parece que todo está perfecto.