Costas admite la dificultad del desalojo de los residentes del edificio Barro en Viveiro
A MARIÑA
«No podemos dejarles en la calle», reconoce el jefe provincial, que vaticina un largo proceso hasta ejecutar el desahucio La comunicación remitida por Costas a los vecinos del edificio Barro, en Viveiro, tanto a los propietarios como a los inquilinos, ha reavivado la polémica y ha acrecentado la inquietud en torno a un eventual desalojo, en cumplimiento de la sentencia dictada por el Tribunal Supremo hace casi un año. El jefe provincial de Costas admite la dificultad que entraña ejecutar la orden de desahucio. «No podemos dejarles en la calle», reconoce José Miguel Esteban, que augura un largo proceso hasta la ejecución del dictamen judicial. En la carta Costas conmina a los afectados no sólo a abandonar el inmueble, sino también a demolerlo y retirar los restos.
25 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La comunicación de Costas ha causado doble sorpresa entre los propietarios (del derecho de concesión, caducado desde 1987) y los inquilinos de los dos bloques que forman el edificio Barro. Primero porque las cartas van dirigidas a dueños y arrendatarios, cuando estos últimos siempre habían sido ignorados por la Administración, según indica un afectado. El contenido de la misiva también ha causado extrañeza, pues insta a titulares e inquilinos al desalojo del inmueble y a su demolición. En caso de que eludan el derribo del edificio y la retirada de las instalaciones «por su cuenta», lo acometerá Costas, con carácter subsidiario. De lo contrario, advierte, solicitará al juzgado la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo. «Pedimos compensaciones» El jefe provincial de Costas reconoce la dificultad del desalojo del edificio Barro. «No podemos dejarles en la calle», admite José Miguel Esteban. Este argumento es compartido por los damnificados, que apelan a la «inconstitucionalidad» del desahucio y exigen una compensación económica. «Pedimos que nos indemnicen», reitera Gonzalo Ares, titular de un piso en el bloque dos. Hay doce familias afectadas, unos residen en el edificio todo el año y otros, por temporadas. «Hemos pagado varias transmisiones por herencia y hemos invertido en repararlo. Habrál que compensarlo», recalca uno de los herederos.