FÚTBOL JUVENIL El Burela falló un penalti en la segunda mitad y acabó perdiendo un partido condicionado por el mal tiempo El punto fatídico volvió a decidir la suerte de la Sociedad Deportiva Burela en la Liga gallega juvenil. Ante el Viveiro le dio los tres puntos. Ayer, Ánxel no tuvo el mismo tino desde los once metros y los bureleses acabaron sucumbiendo (2-3) ante un Racing Vilalbés crecido a partir de esa acción. Sucedía en el minuto 21 de la segunda mitad y con 2-1 en el marcador. Hasta entonces las huestes de Jaime Pérez habían minimizado a un rival de mayor presencia física pero inferior en el manejo del cuero.
12 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Burela, 2: Diego, Miguel, Pablo, Rubén, Daniel, Bruno, Emilio (Claudio, m. 88), Adrián, Gonzalo, Ánxel y Felipe (David, m. 77). Racing Vilalbés, 3: José, Juan, Torres, Guillermo, Francisco, Carlos, Félix, Hugo, García, Víctor y Luis. También jugaron: Diego, Roberto, Esteban y Santiago. Árbitro: Polo Fernández (A Mariña). Expulsó al jugador visitante Torres (m. 73). Amonestó a los locales Ánxel, Felipe, Rubén, así como a los visitantes Juan, Guillermo, José y al técnico. Goles: 1-0, m. 21: Gonzalo. 1-1, m. 41: Carlos. 2-1, m. 58: Gonzalo. 2-2, m. 73: Félix. 2-3, m. 79: Félix. Incidencias: Partido adelantado a la jornada en la Liga Gallega juvenil. Mañana fría y con lluvia. Buena entrada en el campo de A Marosa. El viento, el frío y la lluvia que en la mañana de ayer apareció en A Marosa repercutió seriamente en la vistosidad del derbi provincial, adelantado a la séptima jornada de la Liga Gallega juvenil. No así en las ganas e ímpetu de los protagonistas. Burela y Vilalbés saltaron al encharcado césped de A Marosa con la lección clara. Los locales la impartieron con maestría durante la primera entrega y parte de la segunda. Hasta el minuto 66 concretamente. En ese momento, con 2-1 en el marcador, Ánxel desperdició una pena máxima y la inspiración burelesa se esfumó por completo. Los pupilos de Jaime Pérez, víctimas de la desconfianza, cedieron terreno, protagonismo al rival y acabaron «regalando» dos goles decisivos a un Vilalbés con inferioridad numérica. Increíble, pero cierto. La solidez defensiva que había enseñado el Burela en los minutos anteriores se transformó en un evidente desconcierto ante el asombro de las decenas de espectadores que en la mojada mañana de ayer se reunieron en los graderíos del campo de A Marosa.