El Gobierno japonés cree que está agrietada la coraza de uno de los reactores de Fukushima
16 mar 2011 . Actualizado a las 11:40 h.La situación en la planta nuclear de Fukushima en Japón entró ayer en fase crítica tras dos incendios y una nueva explosión que desataron el temor a una fuga masiva de radiactividad, y la declaración de un radio de exclusión aérea de 30 kilómetros.
La situación más grave parece estar en los reactores 2 y 3 de los seis de la central, donde ayer hubo una explosión que, además de dañar el edificio de la unidad 2, parece haber afectado a su sistema de contención.
El ministro portavoz del Gobierno japonés consideró muy probable que esté dañada la coraza, es decir, agrietada, y advirtió de que los niveles de radiación son lo bastante altos como para ser perjudiciales para la salud. El viento sopló en dirección sur y la radiación ya comenzó a detectarse a más de 250 kilómetros de distancia, llegando hasta Tokio, donde se localizaron pequeñas cantidades de sustancias radiactivas, como cesio, y los niveles de radiación fueron veinte veces más elevados de lo normal. En la provincia de Ibaraki, adyacente a Fukushima, la radiación fue cien veces más de lo habitual.
En Tokio, la población ha empezado a hacer acopio de agua embotellada, víveres y mascarillas y se prepara para la peor. Muchos extranjeros y japoneses tomaron el tren bala para instalarse unos días en ciudades más al sur, donde ayer se registró un nuevo seísmo de magnitud 6.
Sin techo en el reactor 4
La operadora Tokyo Electric Power (Tepco) reconoció una potencial fusión del núcleo del reactor 2, mientras el nivel de radiactividad llegó a marcar los 8.217 microsiéverts por hora, muy por encima de los 1.000 fijados como límite seguro. En el reactor 3, que sufrió el lunes una explosión, llegó a 400 veces el nivel considerado seguro.
La situación la complicaron dos incendios en el reactor 4, uno de ellos anoche cuando el primero ya había dañado el techo del edificio y había provocado que la radiactividad llegase a superar hasta cien veces el límite permitido. Anoche, a los técnicos les preocupaba el aumento de la temperatura cerca del núcleo, y se planteaban arrojar agua desde helicópteros para evitar el calentamiento del núcleo y la temida fusión.
Ya por la tarde, la agencia Jiji Press, basándose en la agencia de seguridad nipona, afirmó que en la pared externa de la construcción hay dos agujeros de ocho metros cuadrados, según DPA. También el Organismo Internacional de la Energía Atómica admitió que hay emanación de radiactividad en el reactor 2 y en el 4, y se quejó de que el flujo informativo de las autoridades es escaso para lo que calificó de «inquietante» situación. El Gobierno, a su vez, asegura que Tepco no lo informa. «¿Qué demonios pasa?», soltó el primer ministro, Naoto Kan. «La televisión informa de una explosión, pero durante una hora no dicen nada a la oficina del primer ministro», se quejó.
El presidente de la autoridad nuclear francesa, André-Claude Lacoste, anunció que el nivel de alerta ya es de seis, el segundo más grave de la escala internacional, solo superado por Chernóbil. Entretanto, en la planta siguen trabajando 50 ingenieros, después de que unos 800 operarios fueran evacuados.
Los residentes en un perímetro de 20 kilómetros alrededor de la central, unos 200.000, fueron evacuados. A los que están a entre 20 y 30 kilómetros se les aconsejó no salir de casa, cerrar las ventanas y apagar los sistemas de ventilación. Otras 5.000 personas que están en refugios en Kawamata, a menos de 30 kilómetros de la planta, han recibido instrucciones de quedarse en ellos, incluso ante «el peor escenario posible». Los funcionarios indicaron que no podrían alejarlos, por problemas logísticos y de escasez de gasolina.
La ciudad de Fukushima tiene aspecto fantasmagórico. El aeropuerto comenzó a operar con dos vuelos que se llenaron de inmediato, pues nadie se fía de las nubes de los reactores.