«Usted necesita una autorización en todo lugar de China antes de hacer entrevistas», le comunicó el oficial de policía Ma Tao a la reportera de la televisión pública alemana Christine Adelhardt.
04 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Las revueltas en el mundo árabe han causado inquietud en la cúpula de Pekín. Por miedo a informaciones sobre eventuales protestas en China, las autoridades emitieron restricciones para periodistas extranjeros, a los que ya no les permiten hacer entrevistas sin un permiso previo.
«Usted necesita una autorización en todo lugar de China antes de hacer entrevistas», le comunicó el oficial de policía Ma Tao a la reportera de la televisión pública alemana Christine Adelhardt.
«Le doy un ejemplo: si quiere entrevistar a alguien en el complejo [de viviendas] donde vive, tiene que recibir la autorización de la administración del complejo», indicó. Adelhardt fue citada para comparecer ante la policía y ser informada de la nueva normativa. Ella y su equipo fueron detenidos durante cuatro horas el domingo en una calle de Pekín, al igual que decenas de otros periodistas. Adelhardt quería ver cuántas personas acudían a las protestas del jazmín, inspiradas en las revueltas árabes. No hubo participantes. Sí cientos de policías con uniforme y varios posibles matones vestidos de civil. Las fuerzas del Estado detuvieron a periodistas de al menos 16 medios. A varios se les impidió trabajar y se les decomisó material gráfico. Otros fueron agredidos.
«Si siguen haciendo entrevistas ilegales serán castigados de acuerdo con la ley, hasta que sus acreditaciones y sus visas sean canceladas», dijo Mao. A algunos se les advirtió que «la policía ha asumido ahora la dirección», según el Club de Corresponsales Extranjeros de China, en detrimento de Exteriores. «China es ahora un país estable», añadió Mao. «No necesitamos a gente que arruine nuestro país», justificó.