La auditoría ordenada por Castro revela descontrol e ilegalidades en las empresas estatales

La Voz LA HABANA/EFE.

INTERNACIONAL

25 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La auditoría emprendida por el Gobierno de Cuba en el 20% de las empresas estatales en abril pasado detectó deficiencias, descontrol administrativo y falta de respeto a las normas legales, entre otras irregularidades, informó ayer el diario oficial Granma . El rotativo, portavoz del Partido Comunista, publicó que las deficiencias encontradas en muchas entidades durante la inspección realizada por la Fiscalía General de Cuba demuestran que «se ha trabajado con poco rigor y muy superficialmente».

La auditoría afectó a 742 entidades empresariales de todos los sectores económicos, productivos y de servicios. En opinión de la vicepresidenta del Consejo de Estado y fiscal general, Gladys Bejerano, citada por Granma , uno de los problemas que existe en la isla es «el irrespeto a las normas legales».

Algunas de las irregularidades detectadas son descontrol administrativo y contable, falta de asesoramiento profesional e inconsecuencia con la aplicación del plan de prevención, así como un exceso de confianza de algunos directivos en cuanto a los problemas de sus centros. Granma resalta que se han obviado procedimientos esenciales que, de ponerse en práctica correctamente, evitarían la existencia de condiciones propicias para hechos delictivos y contribuirían a poner coto a la corrupción y las ilegalidades.

La V Comprobación Nacional al Control Interno, como se denominó a la auditoría, fue realizada sin previo aviso por 3.895 profesionales, técnicos y estudiantes, no necesariamente en centros en los que se hayan producido denuncias o indicios de irregularidades. El inicio de la inspección en abril pasado coincidió con una llamada de Castro a las instituciones a afrontar el delito con «mayor éxito y coordinación», y con denuncias hechas por medios de prensa e intelectuales sobre los peligros de la corrupción interna.

Cuatro meses de huelga

Por otra parte, el disidente cubano Guillermo Fariñas, que cumplió ayer cuatro meses en huelga de hambre, insistió en que mantendrá su posición «hasta las últimas consecuencias» mientras sigue a la espera de que el Gobierno excarcele a más presos políticos. Fariñas, quien comenzó su huelga el 24 de febrero para pedir al Gobierno de Castro la liberación de 26 opositores presos enfermos, dijo que se siente «muy cansado», aunque su estado médico es estable.

«Me mantendré aquí en esta posición hasta que Dios quiera», afirmó el periodista y psicólogo de 48 años, que comenzó su ayuno un día después de la muerte del disidente preso Orlando Zapata Tamayo en La Habana tras una huelga de hambre de 85 días.