El domador de diez millones de abejas hace miel y cultiva setas en troncos
GANADERÍA
Cova da Abella es el negocio de Xesús Graña, un biólogo que atiende doscientas colmenas y produce setas Shiitake de forma ecológica solo con agua, madera y calor
20 abr 2026 . Actualizado a las 19:50 h.Xesús Graña tiene alrededor de diez millones de abejas en Galicia. Muchas de ellas están a orillas del Almofrei (Cerdedo Cotobade), en una hectárea que es mucho más que un paraíso que él bautizo como Cova da Abella, después de darle un giro al nombre con el que la registró su padre hace unos treinta años: Cova da Ovella. Biólogo por pasión por la naturaleza, comenzó con la producción apícola en el año 2021 y poco después dio el salto a la micología. Ahora compagina las dos en un negocio al que dedica su vida y su ocio. Lo saca delante en esta finca de carballos y árboles autóctonos que desemboca en el río. El escenario mejora la producción. Y su vida. Mientras cuenta como se inició en un sector que conoce bien, se va enfundando el traje de apicultor y prepara un pequeño fuego para que el humo, que aviva con un fuelle, calme a las abejas cuando visita las colmenas. «As de aquí son máis bravas», comenta Graña.
Tiene más de doscientas colmenas con una población de unas 50.000 abejas cada una en los períodos, como el de ahora, de máxima producción. La explotación la tiene repartida en una finca en O Morrazo, otra en el Val de Almofrei y también en la Serra do Cando e do Suído. Incluso tiene colmenas en Vilardevós, en la frontera entre España y Portugal. «Paso moito tempo no coche para telas atendidas», dice con una sonrisa. Estas 200 colmenas le suponen anualmente cerca de 2.500 kilos de miel de tres variedades distintas. Comercializa en tiendas la Mel Atlántico, que se produce con las abeja de O Morrazo; la Mel das Serras Altas o de las milflores, con brezo, silvas, castaños y flores que crecen en Almofrei y la Serra do Cando, y la Mel da Raia Seca. «Esta ten castaño e mielato de carballo rebollo, que da un produto moi escuro, máis denso, rico en minerais e de baixa cristalización», apunta Xesús.
El mielato se produce a partir de una secreción azucarada del roble rebollo cuando sale la bellota y es lo que da un tono más oscuro a este tipo de miel que produce en la frontera entre Galicia y Portugal: «Chámase raia seca porque é a única parte da fronteira que non está separada polo río Miño». Y con sus abejas hacen la trashumancia. «As levamos de aquí ata a zona de Ourense para aproveitar a floración dos castaños en xuño e reducir a ameaza das velutinas que hai cerca da costa», explica el biólogo.
Xesús trabaja desde hace cuatro años con las abejas, pero el gusto por la naturaleza le ha hecho ampliar su campo de producción. Además de colmenas, en Cova da Abella, cultiva setas Shiitake, que vende bajo el nombre comercial de Shiitake da Cova. Estos días han empezado a florecer en los troncos. Es un método artesanal en el que solo hace falta agua, madera y calor. No hay fertilizantes ni control de plagas que aceleren su crecimiento. La naturaleza hace su trabajo. «Optei por un cultivo ecolóxico para obter unhas setas moito máis carnosas e saborosas e cun olor intenso. Para entendelo ben, a diferenza é coma a de un pescado de ría fronte a un de piscifactoría», explica.
Su producción es lenta y laboriosa. La humedad de la zona y la sombra de los árboles mantienen a raya el control térmico para que las setas crezcan fuertes.
Incubación lenta
El proceso es tan lento como laborioso. Agujerea cada tronco para introducir el micelio (cuerpo del hongo) y a partir de ahí cubre los orificios con cera derretida de abeja para evitar la deshidratación del tronco. «O hongo ten que ir colonizando o interior do tronco durante aproximadamente un ano», añade.
Hay cepas que en 20 días ya tienen la seta para recolectar y a otras, les bastan cinco o seis días para que se pueda extraer el hongo. «O período produtivo dun tronco é de uns catro anos, a partires de aí, vai diminuíndo a seu rendemento porque esgótanse os nutrientes», comenta Xesús, mientras enseña algunos ejemplares. Tiene un pequeño invernadero para forzar las condiciones de humedad y temperatura y atender la demanda, sobre todo de la hostelería. Así, tiene ya unos troncos bajo esta estructura a pleno rendimiento, otros ya inoculados y sellados cubiertos con un plástico a la intemperie para que vayan incubando poco a poco, y una producción exterior agrupada en pilares a la sombra de los carballos. «As árbores controlan a temperatura e impiden que se superen aquí os 40 grados, o que danaría o fungo», añade. Este año tiene 400 troncos en producción y otros tantos preparados para dar setas el próximo año.
Cova da Abella es el pequeño mundo de Xesús, su planeta de cultivo ecológico y apicultura para el que le sobran ideas.
