«El Sahel se ha convertido en un nuevo Tora Bora para Al Qaida»

Rosa Paíno
Rosa Paíno A CORUÑA/LA VOZ.

INTERNACIONAL

Llamar la atención de la amenaza terrorista del norte de África es el objetivo de su libro «La yihad a nuestras puertas»

24 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Llamar la atención sobre una amenaza real y próxima, que hay que vigilar y combatir, es el motivo que llevó a David Alvarado, politólogo y periodista ourensano que trabaja como corresponsal para La Voz de Galicia en Rabat, a escribir su libro La yihad a nuestras puertas. La amenaza de Al Qaida en el Magreb Islámico.

-¿Cómo surge la idea de escribir tu libro?

-Los medios y opinión pública muestran especial celo en las evoluciones de los frentes iraquí y afgano, considerados los principales focos del terrorismo islamista en el mundo. Pero igual de inquietante es lo que ocurre en la ribera sur del Mediterráneo, donde reside nuestra principal amenaza, Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI). La recrudescencia de la acción yihadista en la región y la centralidad de España y Europa en el discurso de los violentos pasan desapercibidas en una guerra que se cree no pasa por el norte de África. Sin embargo, hostigados en Irak y Afganistán, es aquí precisamente donde las huestes de Bin Laden han encontrado un lugar privilegiado para organizarse, entrenar a sus muyahidines y preparar nuevas acciones violentas. Desde el 11-S, los ataques terroristas en el norte de África han crecido en un 550%, provocando la muerte de más de mil quinientas personas.

-¿Cuáles serían los indicios de esa amenaza a la que no prestamos la suficiente atención?

-Más allá de la guerra civil larvada que arranca en los noventa en Argelia, sin ser exhaustivo, cabe señalar los atentados del 2002 en la isla tunecina de Yerba, los ataques del 2003 en Casablanca, de Madrid en el 2004, cuyos principales artífices eran magrebíes, y los de un año después en pleno centro de Londres. Tras el juramento de lealtad de Abdelmalek Drukdel, emir del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, a Osama Bin Laden no ha cesado el goteo de atentados y muertes. AQMI adoptó un nuevo modus operandi en el que los atentados suicidas, inéditos aquí hasta el momento, cobran especial importancia. En paralelo se produce la expansión yihadista hacia el Sahel, convertido en un nuevo Tora Bora para Al Qaida.

-¿Cuál es la amenaza para España o qué papel juega nuestro país en la estrategia del yihadismo norteafricano?

-El Estado español ocupa un lugar destacado en el imaginario colectivo y en la agenda del radicalismo islámico, que manifiesta una clara obsesión por la recuperación de lo que fue Al Ándalus. Las redes yihadistas se activan en España desde hace años, siendo su logro más criminal hasta la fecha los atentados del 11-M. No hay que olvidar el auge del fundamentalismo en Ceuta y Melilla, debido en parte a la política de los poderes locales, inmersos en una lógica de confrontación con el vecino marroquí, promoviendo un islam rigorista importado de Asia frente al más moderado y tolerante islam malekita de la zona. Presente en los discursos de Ayman al Zawahiri, el número dos de Al Qaida, y de Abdelmalek Drukdel, la redención del «territorio despojado» es un argumento de fuerte carga simbólica que apela a la historia y emotividad del musulmán para que se adhiera a la yihad propugnada por Al Qaida.

-¿Cómo debemos afrontar la amenaza?

-Lo primero de todo es reconocer el peligro, cercano y al acecho, justo a las puertas de Europa. Asumiendo que existe un conflicto entre el mundo y una minoría extremista que se dice del islam, cabe definir inteligentemente la estrategia de lucha, teniendo presente la tipología del adversario. Más allá de la coerción y represión, Europa debe articular una respuesta conjunta con los países magrebíes y sahelianos. El desarrollo y la educación son aspectos fundamentales para imponerse al extremismo en el terreno de las ideas a través de la expansión de los valores de libertad y tolerancia.