Tras días de tensiones, llegan los gestos de acercamiento. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, parece dispuesto a ceder parcialmente en la expansión de asentamientos en Jerusalén Este tras la crisis diplomática con EE.?UU. La presión da resultados, según aseguraba ayer la secretaria de Estado, Hillary Clinton. El presidente Barack Obama podría recibir a Netanyahu la próxima semana.
El líder israelí telefoneó a Clinton el jueves por la noche para ofrecer acciones que contribuyan a reconstruir la confianza. «Creo que vamos a ver un relanzamiento del proceso negociador», declaraba ayer Clinton a la BBC. Las filtraciones apuntan a que el Gobierno hebreo está dispuesto a frenar hasta cierto punto las colonias en la parte árabe de Jerusalén. Podría hacerlo retrasando la aprobación de planes de construcción, sin declarar oficialmente una congelación.
Una fórmula que aliviaría la presión de Washington y evitaría, al mismo tiempo, disputas entre Netanyahu y sus socios de Gobierno más radicales. Sería la manera de sortear un problema de imagen, puesto que Israel mantiene públicamente su posición, como muestran su reacción a las exigencias del Cuarteto de Madrid.
El enfado surte efecto, después de que la visita del vicepresidente Joe Biden coincidiera con el anuncio de construcción de nuevas viviendas en una colonia de Jerusalén Este, y la Casa Blanca lo interpretara como una provocación.
Netanyahu ni siquiera cuenta con el apoyo mayoritario en su país, como refleja un sondeo del diario Haaretz. Un 69% consideran que Obama es amistoso con Israel y el 41% creen que deberían pararse los asentamientos en Jerusalén Oriental. Eso sí, el 48% defienden la expansión pese a las tensiones diplomáticas.
Muestra de que esas tensiones amainan es la llegada mañana a Israel del enviado especial estadounidense, George Mitchell, tras dejar el viaje en suspenso. Y podría traducirse en una reunión con el presidente Barack Obama. La cadena Fox News informaba ayer de un encuentro durante el viaje de Netanyahu a EE.?UU. para asistir a la conferencia del grupo de presión judío AIPAC. Poco después, la Casa Blanca lo desmentía, pero dejaba la puerta abierta a una futura reunión.
La situación en el terreno sigue, en todo caso, crispada. La muerte de un trabajador de un kibuz por un misil lanzado desde Gaza fue respondida con ataques israelíes y más cohetes. En Cisjordania se registraron ayer nuevos enfrentamientos.