Peleó contra los soviéticos y es el artífice del cambio de estrategia para combatir a EE.UU.
INTERNACIONAL
Nacido en 1968 en la provincia afgana de Uruzgan, Abdul Ghani Baradar, es uno de los fundadores originales del movimiento talibán, en cuya formación comenzó a trabajar a finales de la década de los noventa de la mano del mulá Omar combatiendo contra los soviéticos con el apoyo de Estados Unidos. Amigo personal de Omar, de quien podría ser cuñado según algunas versiones, la relación entre los dos combatientes dio un paso adelante decisivo en el año 2001, cuando Baradar se vio obligado a sustituirlo después de que tuviera que huir a Pakistán tras el ataque contra las Torres Gemelas.
Convertido desde entonces en el portavoz oficial de los talibanes, Baradar estaba considerado además como el artífice del cambio de estrategia en la guerra contra EE.?UU., especialmente en la implantación de guerrillas y la colocación de cientos de bombas flores (bautizadas así por estar enterradas en carreteras y caminos). Otra de las funciones ejercidas por Baradar era el control de las finanzas del grupo, calculadas en cientos de millones de dólares y procedentes, entre otras cosas, del cultivo de heroína y los secuestros.
Código de conducta
Era, además, miembro permanente del llamado consejo de líderes, el cuerpo ejecutivo del movimiento talibán, y desde el cual Baradar se dio a conocer internacionalmente en un reportaje publicado el año pasado por la revista Newsweek, en el cual aseguraba «estar contento por el incremento de tropas estadounidenses en nuestro país porque significa que podremos matar a más».
Esta imagen de implacable fue suavizada ayer desde algunos sectores, que retrataban a Baradar como un líder abierto al diálogo, una apertura que él mismo habría demostrado tras intentar contactar con el presidente de su país en enero del 2004. Se le considera, además, el único hombre capaz de crear un «código de conducta de los talibanes», un documento en el que se recomendaba el fin de los ataques suicidas y se daban pistas para minimizar el número de víctimas civiles.