Al Qaida reivindicó ayer el atentado suicida contra siete agentes de la CIA en Afganistán, una acción en «venganza» por las víctimas de los aviones sin piloto de EE.?UU. en Pakistán.
El jordano Humam Jalil Abu Mulal al Balawi -un agente doble que además de trabajar para la CIA como miembro de los servicios secretos jordanos pertenecía a la red islamista- se inmoló el 30 de diciembre en una base de la CIA en Khost, en el ataque más sangriento contra la inteligencia de EE.?UU. desde 1983. En su testamento, el kamikaze dice que su acción vengaba a los «mártires», entre los que cita una serie de combatientes talibanes muertos por misiles lanzados por aviones sin piloto estadounidenses, entre ellos el líder Baitulá Mehsud, declaró el jefe de Al Qaida en Afganistán, Mustafá Abu al Yazid.
Ante las cámaras de la televisión de Estambul, la esposa de Al Balawi, de nacionalidad turca, dijo ayer que se siente «orgullosa» de su marido. «Hizo una gran operación en esta guerra. Ruego a Dios para que lo acepte como un mártir», afirmó. El miércoles había asegurado que era imposible que su marido fuera culpable del ataque y que fuera agente secreto. La policía turca tiene previsto interrogarla.
Atentado con nueve muertos
Ayer un kamikaze se inmoló en el centro de Gardez, la principal ciudad del sudeste afgano, en la provincia e Paktia, matando a nueve personas e hiriendo a 23, entre ellas un gobernador.