El Gobierno de Obama critica la línea antiterrorista de Bush pero la mantiene

Juan Pablo Nóbrega

INTERNACIONAL

Quiere matizarla buscando más «implicación colectiva» contra las amenazas

30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Janet Napolitano, presentó ayer las líneas maestras de su gobierno para prevenir ataques terroristas en un momento en el que las autoridades de este país han detectado un incremento de la actividad de grupos islamistas en suelo norteamericano. La estrategia se basa en las medidas impulsadas por George Bush, si bien matizadas por una mayor «implicación colectiva» y un mayor compromiso de las administraciones local, estatal y federal. Con los gobiernos extranjeros pretende estrechar la colaboración para compartir datos de pasajeros de avión o tener un mayor acceso a fuentes de inteligencia para detectar posibles conspiraciones.

«Necesitamos una cultura donde cada individuo comprenda cuál es su papel», explicó Napolitano, que citó casos recientes de iniciativas individuales que ayudaron a desmantelar tramas terroristas en Nueva Jersey, Pensilvania y Carolina del Norte. Las amenazas contra EE.UU. son «persistentes», afirmó. Entre los mensajes lanzados para concienciar a la ciudadanía, se refirió a «alcanzar un estado de preparación constante, no vivir en un estado de temor constante», palabras que sonaron como en una crítica implícita a la línea marcada por la anterior administración republicana.

Pese a la trascendencia que quiso dar a sus palabras, Napolitano no mencionó planes específicos. Quizá por eso su discurso sonó más como un mensaje de marcado tono ideológico y un recordatorio a sus compatriotas de las complicaciones que entraña luchar contra las redes que pretenden atacar a EE UU. En esa línea explicó que la nueva amenaza terrorista es «asimétrica», porque recurre a una «violencia privatizada» no vinculada a un estado soberano. «La amenaza nuclear o radiológica nos preocupa altamente y reducir esa amenaza es una prioridad», dijo. «Pero también debemos estar preparados para amenazas biológicas y químicas por parte de Al Qaida», enfatizó.

Varios medios estadounidenses coinciden en que las ideas de Napolitano no son revolucionarias ni representan un corte radical con las políticas impulsadas por sus predecesores. Tampoco ha planteado la cambiar la organización de su departamento, el tercero más importante de toda la administración con unos 200.000 trabajadores a su cargo.