Cheney defiende los métodos porque con ellos se consiguió «información valiosa» que evitaron atentados
22 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El presidente Barack Obama dejó ayer la puerta abierta para enjuiciar a los autores de la doctrina jurídica que justificó el empleo de torturas en los interrogatorios de la CIA a acusados de terrorismo durante la Administración Bush.
Obama realizó una distinción entre los agentes de la CIA que llevaron a cabo interrogatorios severos permitidos por la Casa Blanca tras los ataques del 11-S y los funcionarios jurídicos que justificaron legalmente esos métodos . «Con respeto a aquellos que tomaron esas decisiones legales, diría que esto correspondía más a una decisión del fiscal general», afirmó ante la prensa tras reunirse con el rey de Jordania. En cambio, repitió que sería «inapropiado» juzgar a los agentes que únicamente siguieron órdenes.
De esta manera, el demócrata deja en manos del secretario de Justicia, Eric Holder, la decisión sobre la viabilidad jurídica de un posible proceso judicial contra aquellos altos cargos del Gobierno de George W. Bush implicados en las torturas practicadas a sospechosos de terrorismo, entre ellas el waterboarding (asfixia simulada), método considerado tortura a nivel internacional.
Bybee y Bradbury
El Gobierno difundió la pasada semana cuatro documentos redactados por Jay Bybee y Steven Bradbury, abogados del Departamento de Justicia en la era Bush. Estos documentos daban el marco legal al programa de interrogatorios a los detenidos en la «guerra contra el terrorismo». Precisamente, la Fiscalía de la Audiencia Nacional rechazó el viernes la admisión a trámite de la querella interpuesta ante el juez Baltasar Garzón contra seis abogados y juristas del Gobierno republicano (entre ellos, Bybee y Bradbury) que pusieron el andamiaje legal que permitió el modelo de prisión en Guantánamo.
La publicación de los memorandos despertó fuertes críticas de muchos conservadores y de la propia CIA. En su visita del lunes al cuartel central de la CIA en Langley (Virginia), el presidente intentó calmar los ánimos entre los funcionarios del servicio secreto. Aseguró su total apoyo para el trabajo futuro y explicó que el servicio secreto es «más importante que nunca» a raíz de una serie de desafíos nuevos e «inusuales».
A la vez, defendió la publicación de los documentos internos y dijo que se trataba de «circunstancias extraordinarias». En particular mencionó que muchos de los hechos ya eran conocidos previamente. A su vez prometió que en el futuro seguirá haciendo todo lo posible para proteger la «integridad de informaciones secretas» y la identidad de los funcionarios de la CIA.
Defensa de Cheney
El ex vicepresidente Dick Cheney volvió a defender los interrogatorios de la CIA en una entrevista en la cadena Fox, afirmando que el Gobierno consiguió «información valiosa» utilizando las técnicas aprobadas por la Administración Bush con los detenidos más importantes tras los ataques del 11-S.
«Estas técnicas nos dieron mucha información y la guerra contra el terror no hubiera sido posible sin ellas», aseguró el ex mandatario, quien también acusó al actual presidente de haber ocultado información «sobre la efectividad de los procedimientos», señaló.