El Papa se queja de la división social durante su visita a Francia

DPA

INTERNACIONAL

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su mujer, Carla Bruni, recibieron al pontífice en el aeropuerto de Orly.

12 sep 2008 . Actualizado a las 20:30 h.

El Papa Benedicto XVI se quejó hoy en el inicio de su visita a Francia del abismo creciente entre ricos y pobres en los países occidentales y exigió un papel más determinante para la religión en la vida social.

«También me preocupa el estado de nuestro planeta», añadió el Papa durante la recepción en el palacio del Elíseo. Asimismo criticó la situación de muchos jóvenes que se encuentran desorientados en el mundo moderno y son marginados.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su mujer, Carla Bruni, recibieron esta mañana al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica en el aeropuerto de Orly acompañados de una ligera lluvia. Con esta bienvenida personal se desviaron del protocolo habitual.

El Papa, que realiza su décimo viaje al extranjero a invitación de Sarkozy, se alojará hoy en París y celebrará el sábado una misa cerca de Les Invalides, en el centro de París, a la que se espera que asistan cientos de miles de personas.

El principal motivo de este primer viaje de Benedicto XVI a Francia es el 150 aniversario de las apariciones de la virgen María en Lourdes, el conocido lugar de peregrinación en los Pirineos, en el sur del país. El Papa celebrará allí una misa el domingo, antes de volver el lunes a Italia.

Sarkozy llamó al diálogo entre el Estado y las religiones en su discurso de bienvenida. «Es legítimo en una democracia buscar el diálogo con las religiones, especialmente con la religión cristiana, con la que compartimos una larga historia», manifestó Sarkozy en el Elíseo.

Por su parte, Benedicto XVI se expresó categóricamente a favor de replantearse el sentido y significado de una separación de Estado e Iglesia como en Francia. Por un lado, esta separación es necesaria para garantizar la libertad religiosa y asegurar la responsabilidad del Estado, señaló Benedicto.

Pero por otro lado, se debe discutir con más claridad qué papel determinante puede desempeñar la religión «para contribuir a un consenso ético fundamental en la sociedad». El Papa alabó que Sarkozy expresara con sus palabras acerca de un «laicismo positivo» un entendimiento abierto en la relación entre Iglesia y Estado.

En el debate sobre cuestiones candentes como la bioética las tradiciones religiosas deberían tener voz, subrayó Sarkozy. «El laicismo positivo significa una invitación al diálogo, la tolerancia y el respeto», añadió el presidente francés. Laicismo significa la separación entre Iglesia y Estado.

«El diálogo con y entre las religiones es el mayor reto del siglo que comienza», declaró Sarkozy. «Respeto las religiones. Conozco los errores que se cometieron en su nombre en el pasado pero también la contribución que han supuesto para la humanidad», subrayó el mandatario francés. El ansia humana de espiritualidad no supone ningún peligro para la democracia o el laicismo.