Putin visita el área fronteriza de Osetia del Norte para revisar en directo la actividad de sus tropas
10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Georgia se declaró ayer en estado de guerra ante la proporción que toma su pulso bélico con las fuerzas rusas en su región separatista de Osetia del Sur y que parece extenderse a otro territorio independentista, Abjasia, pese a que Tiflis solicitó un alto el fuego a Rusia.
El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, llamó a su par ruso, Dmitri Medvédev, a un «cese el fuego inmediato» y a «entablar negociaciones sin demora» sobre el conflicto. En declaraciones a la CNN, Saakashvili insistió en que su país está listo para un cese del fuego si Rusia detiene sus ataques.
El líder de Georgia confirmó haber firmado un decreto «sobre el estado de guerra». El término equivale a la instauración de la ley marcial, que el Parlamento aprobó para un período de 15 días.
Durante la jornada, el Gobierno georgiano acusó a aviones de combate rusos de haber atacado en las gargantas de Kodori, único sector de Abjasia controlado por las tropas de Tiflis. Pero según las autoridades abjasias, el ataque aéreo fue efectuado por la aviación abjasia.
Con todo, Rusia aseguró que no quiere la guerra con Georgia, sino restaurar el orden en vigor en Osetia del Sur antes del estallido del conflicto, según defendió el canciller ruso, Sergéi Lavrov, en declaraciones a la BBC. En esa idea insistió Medvédev, para quien la operación militar tiene por objetivo «obligar a la parte georgiana a la paz». El Ministerio de Exteriores ruso acusó además a Ucrania, socio de Georgia, de haber alentado a Tiflis a usar la fuerza.
No recuperarán la soberanía
Mientras tanto, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, llegaba ayer a Vladikavkaz, capital de la república rusa de Osetia del Norte. Tras calificar de legítima la acción de Rusia, afirmó que Georgia «difícilmente» recuperará su soberanía sobre Osetia del Sur.
Desde la ofensiva georgiana lanzada el jueves por la noche, la situación permanece confusa en la capital de esta región separatista, Tsjinvali. El Ejército ruso anunció haber «liberado completamente» el enclave después de haber enviado tanques y tropas. Pero Tiflis seguía defendiendo unas horas más tarde que mantenía el control sobre la ciudad.
Al mismo tiempo, la aviación rusa bombardeó Gori, en el norte de Georgia, matando a un número indeterminado de civiles y destruyendo varias casas, según la televisión georgiana. Rusia «devastó» igualmente el puerto de Poti sobre el mar Negro, una infraestructura «clave para el transporte de recursos energéticos», aseguró el Ministerio de Exteriores georgiano.
El Ejército ruso reconoció la pérdida de dos aviones de combate. Según un portavoz georgiano, Tiflis ha abatido diez aparatos rusos y destruido 30 carros de combate.
El balance de víctimas en el conflicto también es objeto de controversia. Mil seiscientas personas habrían muerto en Tsjinvali desde el inicio de la ofensiva georgiana, según una responsable del Gobierno de Osetia del Sur, Irina Gagloieva. El embajador ruso en Tiflis habló de «al menos 2.000 civiles muertos» en la capital osetia, según Interfax. Los georgianos desmintieron tal cifra, una «mentira flagrante» en palabras de su presidente, que afirmó que «no hay prácticamente civiles muertos».
Conversación con Bush
Medvédev acusó a su vez a Georgia de haber provocado «miles de víctimas», durante una entrevista telefónica con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien reclamó el cese inmediato de los combates.
En el capítulo diplomático, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió informalmente ayer, dijo un diplomático belga. Además, una delegación conjunta de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos tiene previsto llegar por la noche a Georgia para intentar obtener un cese del fuego.
Alemania advirtió contra el peligro de que el conflicto se propague a todo el Cáucaso.