El misterio de las manos de Perón

Agustín Bottinelli

INTERNACIONAL

El expediente judicial de la investigación sobre la mutilación del cadáver del ex presidente argentino en 1987 le fue robado al juez en su domicilio

12 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El misterioso robo de las manos del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón tomó en los últimos días un cariz que lo hace aún más enigmático. El juez que investiga ese episodio, Alberto Baños, denunció que, en lo que denominó como «una operación de inteligencia», un grupo entró en su casa y se llevó los expedientes de los últimos nueve años de trabajo.

Con un informe detallado de los hechos, ocurridos el domingo pasado pero que se conocieron ayer, el magistrado comunicó la sucedido a la Cámara del Crimen. Allí explicó que tenía la documentación en su domicilio porque preparaba un escrito en el que iba a reiterar una petición al Gobierno para que dispusiera el levantamiento del secreto en los organismos de inteligencia del Estado, con el fin de que aportaran toda la información que tuvieran sobre el robo de las manos de Perón.

El juez argumentó por qué se trató de una operación de inteligencia y no de un simple robo. Precisó que los intrusos que entraron en su domicilio solo llevaron un portafolios que contenía las ocho partes de la causa, su ordenador portátil, su agenda electrónica y su teléfono móvil.

Artículos de valor

«No fue sustraído ningún elemento de valor, tales como equipos de música, instrumentos musicales, alhajas, relojes ni dinero en efectivo, aún cuando varios de esos bienes se encontraban perfectamente a disposición de los intrusos», señaló Baños en su nota, dirigida al presidente de la Cámara del Crimen, Mario Filozof.

El suceso estuvo rodeado de otras circunstancias misteriosas. De acuerdo con lo que informó la empresa responsable de las alarmas que el juez tiene en su domicilio, desde que entraron en la casa, los intrusos solo tardaron cuatro segundos en desactivar los sensores de seguridad y acceder al escritorio. Esta circunstancia indica que eran profesionales expertos en sistemas sofisticados.

La tumba de Perón fue profanada en el cementerio de la Chacarita en junio de 1987 y al cadáver embalsamado le cortaron las manos.

En su momento se habló de una operación del Ejército para irritar a los peronistas ortodoxos. Luego, las pistas se dirigieron a una operación llevada a cabo por ex agentes de los servicios de inteligencia del Estado.

La investigación judicial, que pasó por varios juzgados, no derivó en detenciones ni imputaciones. El primer juez del caso, Far Suau, pereció el 25 de noviembre de 1988 en un extraño accidente de automóvil.

Cuatro años después de ser archivada la causa, en agosto de 1994, el juez Baños reabrió la investigación tras el hallazgo, en una comisaría de Buenos Aires, de un juego de llaves más que particular. El cristal de seguridad que resguarda el féretro de Perón se abre con un sistema extremadamente complicado: cuatro cerraduras que se abren con doce llaves. Una copia de estas, que hoy guarda el escribano general de la nación, apareció misteriosamente en esa comisaría y la investigación se reabrió.