La burocracia birmana impide la entrega de ayuda a los damnificados

Hla Hla Htay / Ángel Escamis

INTERNACIONAL

Las agencias de las Naciones Unidas esperan en Tailandia los visados para poder entrar en el país

07 may 2008 . Actualizado a las 02:28 h.

Miles de supervivientes sin techo y sin nada que comer o beber, cuerpos esparcidos por los campos: los testigos pintan escenas de horror en Birmania tras el paso el sábado del ciclón Nargis, que dejó más de 22.464 muertos, 41.054 desaparecidos y un millón de damnificados, según el último recuento oficial. Mientras, arrecian las críticas en el mundo contra la Junta Militar birmana por no alertar a la población del ciclón y por las trabas burocráticas que está imponiendo a los equipos humanitarios para entrar en el país.

«Necesitamos ayuda», admitió ayer el ministro de Información, Kyaw Nsan, en Rangún, tras confirmar que solo en la población de Bogalay han perdido la vida unas 10.000 personas. Save the Children, una de las pocas oenegés en el terreno, señaló que el número de muertos podría llegar a 50.000.

La población de las áreas afectadas por el ciclón lleva desde el sábado sin suministro de agua y electricidad, los alimentos básicos escasean y sus precios se han disparado debido a la especulación y la creciente demanda.

Personal de la Cruz Roja reparte plásticos con los que cubrir los tejados que arrancó el ciclón o pastillas para potabilizar agua, además de mantas y ropa.

Lentitud en los visados

No obstante, los portavoces de varias agencias de la ONU han protestado por la lentitud con la que las autoridades birmanas, acostumbradas a examinar y revisar hasta el detalle más mínimo cada solicitud de visado, tramitan en Tailandia las instancias de entrada de su personal especializado, lo que demora su llegada a las zonas donde se les necesita.

Un equipo de especialistas en evaluación de daños esperaban ayer los visados en Bangkok, donde hay acumulados cargamentos para ser enviados a la vecina Birmania. El mismo secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió ayer una carta al general Than Shwe, en la que le pide la máxima colaboración con las organizaciones internacionales que desean ayudar a la población.

A este respecto, un ministro del régimen de Rangún aseguró ayer que la ayuda internacional será aceptada, pero que los equipos que viajen al país deben negociar los permisos.

España se unió ayer a la ayuda internacional con un fondo inicial de 500.000 euros.

La ONU deploró además que Birmania no cuente con un sistema de alerta que hubiera permitido la evacuación y hubiera salvado muchas vidas tras el paso del ciclón Nargis . «Un sistema de alerta precoz es muy importante y efectivo, pues un ciclón se puede predecir con 48 horas de antelación», dijo ayer en Ginebra Brigitte Leoni, portavoz de la oficina de la ONU para la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres.

Aumentado la polémica, el servicio de meteorología de la India denunció haber prevenido a la vecina Birmania de la llegada del ciclón. «48 horas antes de que el Nargis golpeara suministramos a las agencias birmanas el punto de impacto [del ciclón], su gravedad y todos los asuntos vinculados», declaró el portavoz indio B. P. Yadav.

Una familia australiana que estaba de vacaciones en Rangún afirmó que no hubo alerta ni preparación alguna ante la inminencia del ciclón. Lo mismo contaron una treintena de catalanes que quedaron atrapados 36 horas en un hotel de Rangún.