Los familiares de los marineros recibieron su liberación con una inmensa alegría y esperan verlos pronto
27 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las familias de los marineros secuestrados recibieron con una inmensa alegría la noticia de su liberación. Angelines, la mujer de Amadeo, el patrón, se enteró porque la llamó un familiar cuando estaba recibiendo atención médica debido a su mal estado de salud. Tras varios días de sufrimiento, la mujer no pudo más y sus hijos decidieron llevarla al centro de urgencias de Nigrán, donde le administraron suero intravenoso para lograr recuperar un poco su salud después de no poder comer ni dormir durante todo este tiempo. Angelines, nada más conocer la noticia que llevaba esperando desde el domingo, dijo que dejaran de administrarle ningún medicamento. «Saber la liberación de mi padre fue su mejor medicina», comentaba ayer Rosa, su hija, radiante de felicidad a la puerta de su casa.
«Han sido unos días horribles en los que lo hemos pasado fatal todos, pero por fin hemos pasado esta mal trago», comentaba esta joven de 24 años. Tras saber que su padre está fuera de peligro, lo que más esperaban era recibir su llamada de teléfono. Esta se produjo a las nueve de la noche, cuando Amadeo podo contactar con Nigrán y hablar con los suyos.
La alegría también se respiraba en el domicilio de Ángel Fernández, en el barrio baionés de O Burgo, si bien sus familiares prefirieron celebrarlo en la intimidad y no quisieron atender a ningún medio de comunicación. Una amiga de la familia salió a la puerta para decir que Daniel Fernández, uno de los hijos que actuó como portavoz durante estos días, no estaba en casa y que nadie iba a querer hacer ningún comentario.
En Priegue (Nigrán), la mujer y las hijas de Cándido Senra estaban muy emocionadas y se sentían como si hubieran vuelto a nacer. Mari Carmen Costas Rodríguez, su esposa, se encontraba muy conmocionada después de saber la noticia. «Me enteré porque me llamó mi prima, que lo había visto en el telediario y poco después nos llamaron del ministerio para confirmarnos la noticia», afirmó ayer. Varios amigos y familiares se acercaron ayer al domicilio para compartir su alegría con los allegados de Cándido Senra.
Botella de champán
Mari Carmen incluso sacó de la nevera una botella de champán, pero ella se negó a brindar porque tenía una gran conmoción, se sintió mareada, y tuvo incluso que echarse en la cama porque no se encontraba bien. «No pienso brindar hasta que no tenga conmigo a mi marido, y espero que no tarden mucho tiempo en regresar, porque estamos todos deseando verlo y darle un abrazo muy fuerte».
Afirmó que la noticia fue una gran sorpresa, pero que confiaba en este feliz desenlace. «Por la información que me iban dando, sabía que su liberación estaba próxima, ahora lo que estamos esperando es que me llamen, y estamos muy nerviosas». «Por fin podemos respirar tranquilos y lo que más deseamos es el reencuentro y olvidar para siempre todo lo que hemos sufrido», decía Rosa Álvarez.