La ausencia de los líderes saudí, egipcio y jordano de la cumbre árabe evidencia el aislamiento de Siria

Naji al Qanni

INTERNACIONAL

La decisión de Arabia Saudí, Egipto y Jordania de enviar delegaciones de bajo rango a la cumbre de la Liga Árabe que se celebrará hoy y mañana en Damasco ha dejado al descubierto el aislamiento del régimen del presidente sirio, Bachar Al Asad.

Este desaire del trío de países moderados, al que se han sumado el Líbano, que no enviará a ningún representante a la cumbre, así como el Yemen, Irak y Bahréin, que no enviarán a sus jefes de Estado, es el último paso de los aliados de EE.?UU. para frenar las aspiraciones de Siria, aliada de Irán, de extender su influencia por la región.

La postura tomada por estos Estados podría agravar la crisis de la Liga Árabe, donde las profundas disensiones internas impiden la toma de medidas comunes y su posterior aplicación.

Los expertos, a pesar de coincidir en que la decisión de estos líderes árabes supone un severo golpe a la cumbre, no se ponen de acuerdo sobre las razones que los han llevado a tomar esta decisión. «La ausencia de los dirigentes saudí y egipcio de la cumbre de Damasco refleja la ausencia de la cultura del diálogo entre los Estados árabes, frente a la cultura del enfrentamiento y la colisión», dijo Wahid Abdel Maguid, vicedirector del centro egipcio de estudios políticos y estratégicos Al Ahram.

En declaraciones al canal Al Manar, del grupo chií libanés Hezbolá, Abdel Maguid dijo que, «al contrario que la UE, acostumbrada a resolver sus problemas mediante el diálogo, nuestros dirigentes parece que han perdido la habilidad de participar» en iniciativas semejantes. El portavoz de Exteriores egipcio, Hosam Zaki, responsabilizó a Siria de la decisión adoptada por El Cairo y afirmó que Damasco sabe «por qué tomamos esa decisión». Egipto declaró en varias ocasiones la necesidad de que Siria resolviera antes de la cumbre la crisis política que atraviesa el Líbano.