Cae la popularidad de la senadora

T. L.

INTERNACIONAL

28 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Debe Hillary Clinton abandonar la carrera hacia la Casa Blanca? Durante las últimas semanas esta pregunta se ha leído insistentemente en los medios de comunicación estadounidenses ansiosos por erigir a un ganador en el Partido Demócrata. Con el viento de cara para Barack Obama, quien logró convertir la polémica con su pastor en uno de los discursos más memorables de la política reciente, muchos son, sin embargo, los que dudan de cuánto durará su fortuna si no se produce la ansiada dimisión de su rival.

«Cuando más tiempo perdure la batalla, más oportunidades hay de que se rompa su encanto», asegura un analista de la agencia Reuters. Una esperada retirada que no parece ni siquiera cercana si se tienen en cuenta los últimos datos.

Y es que aunque Clinton sufre en estos momento sus peores niveles de popularidad -consecuencia de su negativa a hacer públicas sus finanzas, de su mala memoria en el viaje que efectuó a Bosnia en 1996 pero, sobre todo, de su nula predisposición a abandonar una carrera que algunos le dan por perdida-, lo cierto es que la última encuesta publicada por The Wall Street Journal sigue dando un empate técnico entre ambos contrincantes.

Con el electorado dividido al 45% entre los aspirantes, tampoco la superioridad numérica de Obama -ha ganado en más estados y posee 160 delegados más que Hillary- sirven de garantía a la hora de elegir un ganador.

Los superdelegados

En virtud a las matemáticas, ninguno de los dos puede objetivamente obtener el número mágico de apoyos que les asegure la nominación. Así pues, parece que la última palabra la tendrán los ya famosos superdelegados, 800 en total, y cuyo papel predominante sigue siendo objeto de disputa. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi aseguró que todos los superdelegados deberían apoyar al candidato más votado. Pero desde el equipo de Hillary Clinton se defiende la independencia ejecutiva porque «los superdelegados deben de apoyar a quien consideren más preparado para la Presidencia y no a quien haya obtenido más victorias».