La escuela de la muerte

Enrique Müller

INTERNACIONAL

Se cumple el 75 aniversario de Dachau, el primer campo de concentración nazi.

23 mar 2008 . Actualizado a las 21:11 h.

La rueda de prensa que tuvo lugar el 20 de marzo de 1933 en el cuartel general de la policía de Munich fue convocada por el «jefe interino» de la policía de la capital bávara, un joven de 32 años con un rostro casi infantil que había decidido citar a los periodistas para anunciar una verdadera primicia.

Casi tres semanas después del incendio del Reichstag de Berlín y en medio de un proceso destinado a convertir el nuevo gobierno dirigido por Adolf Hitler en una perfecta dictadura, Heinrich Himmler anunció ese día que el régimen había decidido abrir el primer campo de concentración destinado a «tranquilizar» a los enemigos del régimen.

«El próximo miércoles se abrirá, en las cercanías de Dachau, el primer campo de concentración con capacidad para 5.000 personas», dijo Himmler, que con el tiempo llegaría a convertirse en el poderoso jefe de las temidas SS, el fanático brazo armado del partido.

«Allí serán encerrados los comunistas, los funcionarios marxistas y todas aquellas personas que pongan peligro la seguridad del Estado», añadió Himmler, quien justificó la medida con dos argumentos que nadie quiso poner en duda: las cárceles normales no daban abasto para los futuros presos y tampoco se podía dejar en libertad a los peligrosos comunistas.

75 años después, la rueda de prensa de Heinrich Himmler fue recordada estos días por varios medios escritos alemanes, que pusieron énfasis en un detalle poco conocido del drama que vivió Alemania desde que llegó al poder Adolf Hitler.

Los primeros «invitados»

Dachau, el primer campo de concentración inventado por los nazis, además de servir de cárcel a los enemigos del Estado, se convirtió en la primera escuela de la muerte para los futuros fanáticos guardianes de los campos de concentración que creo el régimen para eliminar a la población judía y a todos sus enemigos.

Dos días después de la rueda de prensa de Himmler --el 22 de marzo de 1933--, el primer campo de concentración inventado por los nazis recibió a sus primeros invitados, un grupo de unas 100 personas, comunistas, monárquicos bávaros, socialdemócratas y obreros católicos.

«Sin duda alguna, el 20 de marzo es una fecha crucial en la historia alemana contemporánea», señaló el periódico 'die Welt' al recordar el más reciente aniversario de la rueda de prensa de Himmler y que marcó el comienzo del capítulo más oscuro y siniestro del Tercer Reich.

La revista 'Focus', en cambio, acertó al definir al campo de concentración de Dachau como «la escuela de la muerte de los esbirros nazis», una imagen que también comparte Barbara Diestel, quien fuera durante años la directora del centro de documentación del campo.

Primera probeta

«Sin Dachau, Auschwitz no habría existido», afirmó la experta al recordar la creación del primer campo de concentración alemán. «En Dachau, los esbirros nazis fueron educados para convertirse en asesinos», añadió. En Dachau, por ejemplo, inició su carrera Rudolf Höb, el futuro comandante de Auschwitz.

Este aspecto también fue destacado estos días por el historiador de Berlín Wolfgang Benz, quien recordó que Dachau había sido la primera probeta del sistema de exterminio masivo concebido por los nazis. «Dachau fue el primer campo de entrenamiento para los futuros esbirros nazis», dijo.

Dachau, es cierto, fue el primer campo de concentración inventado por los nazis y también fue el último en ser liberado por las tropas aliadas, el 29 de abril de 1945, un día antes del suicidio del dictador. Los expertos calculan que unas 43.000 personas murieron, una cifra casi simbólica porque no existen estadísticas oficiales que confirmen o desmientan el balance trágico del campo.

Cuando los soldados americanos de la 42 División de Infantería entraron al campo, encontraron en su interior a 32.000 presos provenientes de 31 países diferentes.