Francofonos y flamencos llegan a un principio de acuerdo para una reforma limitada de la Constitución en Bélgica
INTERNACIONAL
Los principales partidos de Bélgica llegaron ayer a un principio de acuerdo para reformar la Constitución del país y otorgar más competencias a las tres regiones que lo conforman -Flandes, Valonia y Bruselas- en detrimento del Estado federal.
La reforma será más limitada de lo que reclamaban las formaciones que representan al rico norte flamenco, que han tenido que recortar sus aspiraciones para contentar a los partidos del sur valón. Estos temían que el fortalecimiento del poder regional fuera un primer paso para el temido desmembramiento del país.
El pacto abre las puertas a la formación de un Gobierno definitivo el 23 de marzo, fecha límite que se puso el Gabinete provisional que administra Bélgica desde diciembre pasado para solucionar las diferencias entre las dos comunidades (6,5 millones de flamencos y 3,5 millones de valones), que impidieron la formación de un Gobierno definitivo tras los comicios de junio del 2007.
El acuerdo, sin embargo, ha disgustado a los nacionalistas moderados del NV-A, el partido con el que se coaligó el ganador de aquellas elecciones, el liberal flamenco Yves Leterme. El líder del NV-A anunció ayer que no apoyaría la investidura de Leterme, lo que de nuevo siembra dudas sobre la capacidad de este para dotar de la necesaria estabilidad institucional del país. Además, la noticia lo pilló ayer en el hospital, donde Leterme convalece de una neumonía.
El acuerdo alcanzado se refiere a cuestiones menores, pero permiten observar el horizonte con cierto optimismo. El pacto establece la regionalización de una serie de competencias menores de las que es responsable el Gobierno federal, como la legislación concerniente a rentas y leasing , movilidad, ciertos aspectos agrícolas aún no transferidos y política socioeconómica y de precios. Bruselas ha visto satisfecha parcialmente su demanda de financiación adicional, con un compromiso del Gobierno de librar 70 millones para la red de transportes públicos de la capital, muy deficitaria.
El acuerdo compromete, asimismo, un calendario para la negociación de una segunda tanda de reformas, las de mayor contenido y que busca la comunidad flamenca, como la reforma del mercado laboral o la sanidad.