Es la primera vez que los fiscales militares de la base presentan cargos contra los detenidos
12 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Pentágono acusó ayer a seis detenidos en la prisión de Guantánamo por su responsabilidad en los atentados del 11 de septiembre del 2001. Entre los 169 cargos que se les imputan destaca el de crímenes de guerra. Los fiscales pedirán la pena de muerte para todos ellos, que se enfrentarán al primer juicio celebrado ante un tribunal militar especial, un polémico sistema creado específicamente por el Gobierno de Estados Unidos tras el 11-S.
Entre los acusados está Jalid Sheij Mohamed, considerado el cerebro de los atentados que dejaron cerca de 3.000 muertos, y uno de los 15 detenidos de alto valor que estuvo preso en las cárceles secretas de la CIA hasta que en el 2006 fue llevado a Guantánamo.
Torturas
Recientemente se reveló que Sheij Mohamed -junto con otros dos sospechosos - fue sometido a la práctica conocida como waterboarding (ahogamiento simulado) durante su interrogatorio, lo que podría afectar a su juicio. Dependerá de los jueces decidir si su confesión -reconoció ser «responsable del 11-S de la A a la Z»- es por lo tanto válida o no por haber sido extraída bajo torturas. Más allá, el sistema judicial diseñado tras los atentados ha sido dura y ampliamente cuestionado por no ofrecer a los detenidos las debidas garantías procesales al celebrar vistas previas a puerta cerrada, algunas incluso a sus propios abogados defensores. En el 2006, el Tribunal Supremo de EE.?UU. falló a favor de revisar este sistema, introduciéndose algunos avances en la debida protección judicial a los presos. No obstante, organizaciones de defensa de los derechos humanos siguen criticando este sistema por su elevado secretismo.
Desde el Pentágono se aseguró ayer que los acusados gozarán de los mismos derechos que los militares estadounidenses juzgados por tribunales marciales, como el derecho a no declarar, a llamar a testigos o a conocer las pruebas en su contra, algo a lo que no tenían acceso hasta ahora. Además, el fallo podrá ser recurrido hasta llegar al Supremo.
Por otro lado, la intención de pedir la pena de muerte para los detenidos suscitará la controversia internacional, pues diversos países, incluidos algunos aliados de Washington, ya se han mostrado en contra de que se aplique dicho castigo a connacionales detenidos en Guantánamo. Bajo el sistema de justicia militar, la pena de muerte solo se impone si el panel de 12 jueces lo decide de forma unánime.
Juicio en la base
El juicio se celebrará en la base naval en suelo cubano y a él tendrá acceso la prensa. Familiares de los muertos en el 11-S lo podrán seguir a través de un circuito cerrado de televisión. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, señaló que el presidente George W. Bush no ha tenido nada que ver en la petición de la pena de muerte para los acusados. «Obviamente, el 11-S fue un momento definitorio de nuestra historia y en la lucha contra el terrorismo global. Este proceso judicial es un nuevo paso en esta historia», indicó.
Los otros cinco acusados son Mohamed al Qahtani, conocido como el secuestrador número 20; Ramzi Binalshibh, intermediario entre los secuestrados que estrellaron los aviones y los líderes de Al Qaida; Alí Abd al Aziz Alí, sobrino y lugarteniente de Sheij Mohamed; Mustafa Ahmad al Hawsawi, uno de sus ayudantes, y Walid bin Attash, que habría seleccionado y entrenado a algunos de los kamikazes.