«Ayúdenos a salvar a estos niños de una muerte cierta». Para atraer a las familias candidatas a la acogida, El Arca de Zoé lanzó hace unos meses una campaña en Internet con llamamientos y comunicados en los foros dedicados a la familia y a la adopción en Francia y Bélgica. Cada candidato desembolsó algo más de 2.000 euros con la esperanza de que finalmente llegara la adopción.
La portavoz de las familias francesas, Rachel Sánchez, reconoce que se sienten decepcionados porque creyeron «en esta operación y en la buena fe de los responsables» de la oenegé. Todos contactaron vía Internet y se conformaron con la información que los responsables de El Arca de Zoé colgaron en la Red, porque la correspondencia directa «era muy rara». Guillemette Faure esperaba adoptar basándose en algunos de los mensajes de la oenegé, que «intencionalmente o no ha creado la confusión entre acogida y adopción».
Reconoce que el dosier de inscripción «incluía todas las resoluciones de la ONU sobre el conflicto, pero prácticamente nada sobre la situación de los niños y sus familias». Delphine Philibert sigue convencida de que «el objetivo era salvar a estos niños de la muerte».