Juzgado un joven lugués por sustraer una res equina e intentar atropellar a su dueño con un quad en la aldea de Cimadevila
04 may 2010 . Actualizado a las 11:42 h.Un joven lugués acudió ayer al banquillo de acusados porque el fiscal le imputa la sustracción del caballo Rubio, propiedad de un vecino de Cimadevila, en el municipio de Lugo. Al muchacho, R.C.T., también le atribuyen el haber embestido con el quad que manejaba al propietario de la res.
No está claro quién se llevó a Rubio cuando tranquilamente pastaba en una agra en la jornada del 17 de abril de 2007. Lo cierto es que apareció en una casa de la aldea de Furís, en Castroverde y que parece que lo llevaron, en busca de comprador, a la feria de Cacabelos, en la provincia de León.
El caballo estaba tan compenetrado con su amo que cuando éste se presentó a recogerlo en Castroverde corrió hacia él, le contó éste ayer a la jueza del caso cuando le preguntaron cómo demostraba que el équido era de su propiedad.
Resolver quién se apoderó de Rubio puede ser complicado. De entrada el acusado dijo que él no había sido. Sin embargo reconoció que le dio pistas a su dueño. «A los pocos días me dijo que le faltaba y yo le comenté que unas personas que parecían gitanos se lo llevaron en una furgoneta», dijo el imputado.
El dueño declaró que una persona le había contado que a quien habían visto con el caballo era al acusado que, además, iba en una moto. Un día lo llamaron desde la casa de los padres del joven para que fuera a recoger el animal a Castroverde. Allí se encontró con que Rubio estaba lesionado en una pata. Cree que le provocaron el golpe al cargarlo en un vehículo.
El propietario de la res se enteró de que ésta ya había sido vendida en 600 euros a otra persona que no la devolvió hasta que le dieron a cambio el dinero que había abonado al o a los cuatreros.
Ahora quiere que condenen al joven por estos hechos y que éste, además, le devuelva la cabezada y el ramal que eran nuevos.
También dijo que R.C.T., con el que no mantiene buenas relaciones, supuestamente, lo quiso matar con un quad. «No me mató porque me aparté», explicó. Ese supuesto incidente ocurrió cuando le pidió que le devolviera la cabezada.
El acusado dijo que no podía explicarse cómo el paisano decía que le había devuelto el caballo porque ni tan siquiera lo robó. En cuanto al presunto intento de atropello, negó que este se produjera porque, por aquellas fechas, el vehículo que utilizaba estaba averiado en un taller.
El fiscal calificó los hechos como un delito de hurto y una falta de malos tratos. Por el primero pidió la imposición de un año de prisión y por lo segundo una multa durante 20 días a razón de 12 euros. También pide que indemnice con 40 euros al dueño de Rubio por la cabezada y el ramal. A su vez deberá pagar por las lesiones del caballo.