La declaración de paisaje protegido levanta interrogantes en la zona

AGRICULTURA

Los ayuntamientos afectados desconocen aún las consecuencias prácticas de esta medida de conservación

15 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La decisión de la Consellería de Medio Ambiente de otorgar la categoría paisaje protegido un conjunto de casi 11.000 hectáreas de terreno en catorce municipios de la Ribeira Sacra está despertando interrogantes en la zona, ya que por el momento los gobiernos locales no conocen las repercusiones concretas que puede tener esta nueva figura de protección ambiental, hasta ahora nunca aplicada en Galicia. La Lei de Conservación da Natureza del 2001, en la que se basa esta medida, contiene pocas precisiones y la información difundida por la consellería es todavía limitada. En municipios como Sober o Chantada, donde las zonas de ribera tienen especial importancia para la viticultura y de cara a la promoción turística, se desconoce aún cuáles pueden ser las consecuencias de esta iniciativa.

«Está claro que a protección da paisaxe é un asunto serio, pero aínda non sabemos o que vai supor esta medida en aspectos como a construción ou as explotacións agrícolas, por exemplo», apunta Alfonso Piñeiro, teniente de alcalde de Chantada y responsable del área municipal de patrimonio. «De todos os xeitos, coido que para desenvolver estas iniciativas hai que ter en conta o parecer dos que conforman o tecido produtivo e que se hai restricións dalgún tipo, ten que haber compensacións», señala.

La alcaldesa de Sober, Raquel Arias, espera que Medio Ambiente no tarde en explicar con más detalle este proyecto al gobierno local y a los vecinos. «No sabemos exactamente en qué va a consistir la protección del paisaje y tenemos que saber con precisión cuáles van a ser sus ventajas e inconvenientes, porque la gente que habita este territorio tiene que conocer bien las decisiones que se toman sobre él», afirma.

Quitamiedos

Por otra parte, Arias opina que la nueva categoría otorgada a la zona supone un nuevo reconocimiento a su elevado valor paisajístico, natural y cultural, lo que a su parecer contrasta con la decisión de la Consellería de Política Territorial de mantener los polémicos quitamiedos metálicos instalados recientemente en la parroquia soberina de Doade, en la carretera de Monforte a Castro Caldelas. La alcaldesa se pregunta si el impacto visual de estas barreras puede ser compatible con la declaración de paisaje protegido. «Aunque para darse cuenta de lo inadecuados que son estos quitamiedos basta simplemente con verlos o con tener en cuenta que esta zona ya estaba incluida en la Red Natura», agrega.

Por su parte, el presidente del consejo regulador de la denominación vitícola Ribeira Sacra, José Manuel Rodríguez, considera que las medidas de protección del paisaje deben ir acompañadas de otras iniciativas para facilitar la vida a las personas que residen en el medio rural. «Medidas deste tipo ás veces supoñen restricións para os habitantes destas zonas que non se compensan con ningunha vantaxe», afirma. «O que non pode ser, por exemplo, é que te obriguen a facer determinada obra usando pedra ao estilo tradicional sen ter en conta que iso custa máis caro e sen conceder ningunha subvención para cubrir os gastos», engade. A su parecer, las iniciativas de conservación ambiental tendrían que complementarse con «cousas como bos servizos telefónicos, Internet, un subministro eléctrico decente, recollida selectiva de lixo e un transporte escolar que non tarde tres horas en levar os nenos á escola».