Jennifer Aniston ha reconocido que el estilizado desnudo que exhibe en la revista GQ se debe a los milagros de la manipulación de la imagen.
16 feb 2009 . Actualizado a las 13:35 h.En la era del photoshop, ¿para qué torturarse con la dieta? Es lo que ha debido de pensar Jennifer Aniston, quien ha reconocido en un programa de televisión que el estilizado desnudo que exhibe, a sus 39 años, en la portada de la revista GQ se debe a los milagros que es capaz de provocar hoy en día la manipulación de la imagen por ordenador.
Un poco mayor que Jennifer, Eugenia Martínez de Irujo celebra sus cuarenta recién cumplidos con una entrevista, tirando a tímida, en Vanity Fair. Y en ella confiesa que para mantener la línea (en su caso, una minúscula, casi bonsai, talla 34) no come pan, ni pasta, ni arroz y va al gimnasio varias veces por semana, cosa que detesta. Tremendo sacrificio el de la duquesa de Montoro, sobre todo para una mujer como ella, panera por naturaleza, pues, según cuenta su nana, Eugenia, de niña, devoraba la miga del pan con auténtica devoción.
No dudo que Eugenia tenga una dieta sana (equilibrada no tanto) y que goce de una salud excelente. Pero, sin ser experta en dietética (ni en nada) no sé por qué me da la intuición o el pálpito de que perderse deliberadamente la miga equivale a negarse una parte esencial de la vida. Por alguna razón, en nuestra sobrealimentada cultura, se ha llegado a asociar delgadez con juventud. Pero ya advirtió Karl Lagerfeld que «la talla se recupera, sí, pero los años perdidos jamás», tal como él mismo constató tras quitarse más de cuarenta kilos de encima.
A Ariadna Gil, en Malena es un nombre de tango, un novio le decía que es mejor estar más guapa vestida que desnuda, porque la mayoría de la gente te va a ver vestida. A Eugenia la inmensa mayoría la vemos en foto. Y ya puede relajarse pues ahí, como bien sabe Jennifer Aniston, manda la dieta del photoshop.