Salvo en fiestas, pocas veces ha vivido la pequeña aldea de Montes, en el municipio ourensano de San Amaro, una mañana tan concurrida como la de ayer. Los medios de comunicación comenzaron a llegar al pueblo a las diez de la mañana y, antes de que llegaran los inspectores urbanísticos que pretendían entrar en la casa del secretario general del PSdeG, ya había una veintena de periodistas gráficos y redactores a las puertas de la vivienda. La visita de los técnicos suscitó una gran expectación mediática pero no vecinal, aunque hay que tener en cuenta que solo cinco personas residen de manera estable en Montes.
Solo una de ellas, una mujer mayor que vive a escasos metros de la casa de Pachi Vázquez, se acercó por allí. Al principio, lo hizo para recriminar a los periodistas su presencia en la aldea, pero después, más calmada, comentó con ellos sus experiencias con la familia Vázquez. Van solo los fines de semana y, según dice, «son todos moi traballadores» porque los lunes por la mañana abandonan la casa muy temprano.
El mayor protagonista, sin embargo, fue el técnico que iba a dirigir la inspección. «Ni soy de la prensa del corazón para tener tanta gente aquí alrededor ni me lié con Shakira», dijo a su llegada. El hombre, Ignacio de Juan Frigola, que fue concejal del PP en O Carballiño hace una década, mostró una actitud burlona con los periodistas, les sacó fotos e incluso le preguntó a una de ellas si tenía novio.