La A-8 tropieza en la montaña

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Unos 16 kilómetros de la transcantábrica llevan seis meses paralizados en Mondoñedo y casi dos años pendientes de una solución técnica. Mientras, Fomento abrirá en breve dos tramos

24 ene 2011 . Actualizado a las 10:48 h.

Una sola excavadora en 16 kilómetros. Este es el pobre paisaje laboral después de A Xesta, tras dejar atrás la Terra Chá, cuando la autovía del Cantábrico (A-8) abandona el surco de la carretera nacional para irse por la falda de los montes que rodean Mondoñedo, acribillados aquí y allá con enormes aerogeneradores. El ritmo de trabajo en esta zona de la autovía fue cuesta abajo desde el 30 de marzo del 2009, cuando Fomento decidía suspender las obras en cuatro de los cinco kilómetros y medio del tramo Mondoñedo-Lindín. Como sucede en muchos trazados, los proyectos constructivos no aciertan con la geología y en este caso se encontraron con unos materiales coluviales de gran espesor y baja calidad que generan inestabilidad y, por tanto, potenciales derrumbes. «Non se poden facer os proxectos desde o helicóptero», ironiza un conocedor de la obra.

Casi dos años después de que se detectara el problema Fomento aún no ha aprobado el modificado de proyecto, que obligará a construir tres viaductos no previstos en el diseño inicial. La autovía, en lugar de circular en talud por la falda de la montaña, lo hará sostenida por pilas con profundas cimentaciones. El proyecto, por tanto, se encarecerá notablemente. La historia se repite, pues hace cuatro años también se modificó el trazado original por la inestabilidad geotécnica del itinerario elegido.

Cerca de la zona donde se produjeron los desprendimientos, Edelmiro, un vecino de Lindín que ve las obras desde su casa, asegura que los obreros y las máquinas comenzaron a dejar la zona en julio del año pasado. Y no volvieron. Su particular teoría sobre la paralización no concuerda con la versión oficial de Fomento, que la atribuye exclusivamente a la complicación técnica. «Pepe [Blanco] dixo que non había flu [flow, liquidez en inglés]», dice recordando alguna coletilla anglosajona de sus tiempos de emigrante en Buenos Aires.

Lo cierto es que la estampida de maquinaria y operarios se produjo coincidiendo con los recortes presupuestarios del año pasado. Y que el tramo contiguo, Lindín-Careira (10,4 kilómetros), estaría pendiente de otra modificación de proyecto relacionada con la del tramo contiguo, pero está igualmente paralizado de no ser por la solitaria pala excavadora que realiza pequeños trabajos de mantenimiento. En Fomento sostienen que este recorrido está pendiente de la solución técnica definitiva, pero otras fuentes aseguran que se ha parado para no gastar dinero en un tramo que no podrá ser aprovechado hasta que se termine el de Mondoñedo-Lindín, pues está muy separado de la carrera nacional.

En esta zona, en plena sierra de Lourenzá, la autovía cruza una zona alta y rasa con decenas de aerogeneradores en la que los caballos salvajes pasean plácidamente por las explanaciones del futuro vial. De alguna manera, da la impresión de que han recuperado para ellos el territorio expropiado para la autovía. «Aquí no traballa ninguén dende hai cinco meses», asegura Miguel, que circula por las pistas en un quad llevando con asombrosa naturalidad un tridente en las manos.

En el ministerio no se hacen intentos por disimular la situación. Aunque oficialmente se mantiene la fecha del 2012 para terminar estos tramos, los Presupuestos para este año tan solo reservan 3 millones de euros para cada uno de ellos, por lo que es posible que no haya muchos más movimientos de máquinas hasta enero del 2012. Para ese año se reserva el grueso de la inversión: 49,8 millones para Lindín-Careira y otros 52,4 en Mondoñedo-Lindín.

La perspectiva es clara. Durante al menos dos años los vehículos deberán seguir circulando por la sinuosa carretera que baja desde Abadín hacia Mondoñedo, con un tramo de concentración de accidentes de 3 kilómetros que avisa de la peligrosidad de la vía.

Inauguraciones

Por contra, el resto del trazado de la autovía en Galicia va a mejor ritmo y el ministro de Fomento, José Blanco, inaugurará el próximo 5 de febrero los tramos Barreiros-Vilamar y Vilamar-Lourenzá, por lo que se podrá circular ininterrumpidamente en autovía por algo más de 38 kilómetros, entre Lourenzá y Tapia de Casariego, en Asturias. Todo un avance en una infraestructura que sufrió especialmente los recortes presupuestarios decididos el año pasado. Poco después se abrirán al tráfico Vilalba-Touzas y Abadín-Careira, por lo que solo quedarían pendientes los dos tramos que se pararon en las montañas de Mondoñedo, el 10% de la A-8 en Galicia.