«La visita del Papa tiene una dimensión cívica y social de beneficio innegable»
GALICIA
Ratzinger comerá «algo gallego» el sábado en Compostela, una estancia para la que se han recibido donativos individuales de fieles de hasta 13.000 euros
03 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Como arzobispo de Santiago, desde marzo pasado Julián Barrio (Zamora, 1946) no ha dejado un solo día de pensar en el viaje que Benedicto XVI prevé realizar a Compostela el próximo sábado.
-¿Le ha ocasionado muchos desvelos organizar todo esto?
-¡Hombre! No le voy a decir que no, pero cuando las cosas se hacen con gusto y pensando en su trascendencia, como en este caso, todo esfuerzo es poco.
-Respeto, desconcierto o enojo. ¿Qué le suscita la campaña del «Eu non te espero»?
-Pues... desconcierto. Para los creyentes, el Papa tiene un significado muy especial que no hace falta recordar. Pero es que, además, es un referente moral para todo el mundo. Y, solo reparando en ello, merece un respeto.
-¿Entiende la polémica en torno a los costes de la visita?
-Los estudios publicados demuestran que su presencia aquí reportará, desde el punto de vista económico, infinitamente más de lo que pueda llegar a costar. Más allá de eso y dicho con todos los respetos: imagine que alguien nos quiere mostrar con su dedo la Luna. ¿A qué miraría? A la Luna, ¿no? Pues hay quien prefiere fijarse en el dedo. La visita tiene una dimensión eminentemente pastoral, es verdad, pero también una cívica y social de beneficios innegables.
-En sus dos últimos viajes, el Papa condenó los casos de pederastia dentro de la Iglesia. ¿Cabe esperar que lo haga aquí o es un debate ya superado?
-No lo sé. Pero el Papa ya se ha pronunciado sobre esto tantas veces... Y ha pedido perdón él mismo en reiteradas ocasiones a las víctimas de abusos sexuales... Lo único cierto es que sobre esta realidad ya ha realizado un discernimiento clarísimo, invitando a colaborar con la Justicia y poniendo los medios oportunos para lograr a nivel interno la purificación de los hijos de la Iglesia que se requería.
-En Barcelona la Iglesia ya ha recaudado entre los fieles 300.000 euros para cofinanciar el viaje. ¿Cómo van aquí?
-Sé que la aportación de las parroquias está alcanzado niveles encomiables, pero con exactitud no podría decirle ahora. Y ha habido donativos individuales, digamos, muy generosos.
-¿Cómo de muy generosos?
-A título personal ha habido uno de 13.000 euros, varios de 3.000, muchos de 1.000...
-Mójese: ¿llueve o no?
-[Entre risas] Esperemos que no, vivo con esa esperanza.
-Y si llueve, ¿cambiará algo?
-A no ser que se trate de un temporal, no. Sí se facilitarían chubasqueros a los presentes en el Obradoiro y cosas de este tipo; pero, por lo demás, nada.
-Benedicto XVI verá en la catedral a 700 enfermos, niños, ancianos y religiosos. ¿Con qué criterio se invitaron?
-Con el que yo mismo manifesté desde un primer momento, únicamente: que la familia diocesana estuviese allí representada en su integridad.
-En su visita de 1989, Juan Pablo II comió productos «da terra». ¿Qué hay de Ratzinger?
-Algo gallego sí comerá, seguro. Se le ha dicho al restaurador.
-¿Y qué en concreto?
-De momento preferiría no profundizar en eso, salvo para remarcar que este Papa es muy austero en ese sentido.
-¿Y de siestas? ¿Es de eso?
-Sí, descansará algo en el palacio arzobispal antes de la misa.
-¿Cómo titularía un Julián Barrio periodista la crónica del 6-N?
-A bote pronto: «Con gozo y agradecimiento a Dios, el deseo que teníamos se ha realizado».