Un sexagenario de Bergondo se suicida tras matar a su hermana discapacitada

D.?V. A CORUÑA/LA VOZ.

GALICIA

Ambos estaban solos en la vivienda y el hombre empleó una escopeta para cometer los hechos

09 ago 2010 . Actualizado a las 02:08 h.

Amador Lorenzo Seijas Viñas , un hombre de 66 años, vecino del municipio coruñés de Bergondo, acabó el sábado con la vida de su hermana de 75 años, en la residencia familiar, antes de poner fin a la suya. Ambos vivían con la esposa del supuesto homicida en el número 133 del lugar de Sobredaigrexa, en la localidad de Guísamo.

El suceso se produjo alrededor de las ocho y media de la tarde, cuando Amador estaba solo en la casa junto a su hermana María Emilia. La mujer era sordomuda y siempre había estado a cargo de su hermano, tal como reconocieron ayer miembros de la familia, aunque se valía perfectamente por sí misma.

Disparos

Según las primeras hipótesis que barajan desde la Guardia Civil, que es el cuerpo encargado de la investigación de los hechos, el hombre habría cogido una escopeta del calibre 12 y habría matado de un disparo en la cabeza a su hermana, en una dependencia anexa a la vivienda, una casa unifamiliar. Posteriormente también se disparó a él mismo un tiro en la cabeza que acabó con su vida.

La vivienda está rodeada de fincas y la casa más próxima se encuentra a varios metros de distancia, aunque nadie escuchó el sonido de las detonaciones que provocaron la muerte de los hermanos.

Los cuerpos de ambos fueron descubiertos por la esposa de Amador Lorenzo cuando regresó a la vivienda. Al verse sola y en evidente estado de nerviosismo, la mujer salió de la casa y fue rápidamente a pedir ayuda a los vecinos más próximos, para que avisaran de los hechos tanto a sus familiares -la pareja tiene dos hijos mayores- como a los servicios de emergencia y la policía.

A la zona se trasladó tanto una ambulancia del servicio de emergencias 061, como miembros de la Guardia Civil, pero los equipos médicos solo pudieron certificar la muerte de ambos.

Enfermo

Familiares de los fallecidos desvinculaban ayer la depresión que había sufrido Amador Lorenzo, que calificaban como «pequeña», del trágico suceso del sábado. Aseguraron que era una patología que había padecido en el pasado, de la que había sido tratado y que en estos momentos no presentaba ninguna sintomatología.

El hombre tenía cita para una revisión médica hoy mismo para hacer un seguimiento de una enfermedad que padecía y que no podía calificarse de terminal, según fuentes de su entorno. En un primer momento se había manejado la posibilidad de que Amador Lorenzo Seijas, preocupado por su estado de salud, habría optado por acabar con su vida y con la de su hermana para no dejar cargas familiares en el caso de que él falleciera antes que María Emilia, de la que se ocupó siempre.

El homicida, que se encontraba retirado y al que conocidos describen como un hombre de carácter tranquilo, era un amante de los trabajos del campo y se asegura que destinaba parte de su tiempo libre a cuidar su finca.